jueves, 12 de febrero de 2026
Libertad religiosa
ENCUENTRO CON LOS REPRESENTANTES
DE OTRAS RELIGIONES
DISCURSO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
Pope John Paul II Cultural Center, Washington
Jueves, 17 de abril de 2008
Queridos amigos:
Me alegra tener la ocasión de encontrarme hoy con ustedes. Agradezco las palabras de bienvenida del Obispo Sklba y saludo cordialmente a todos los que están aquí, en representación de las diversas religiones presentes en los Estados Unidos de América. Muchos de ustedes han aceptado amablemente la invitación para elaborar las reflexiones contenidas en el programa de hoy. Les estoy muy agradecido por las palabras acerca de cómo cada una de sus tradiciones contribuye a la paz. Gracias a todos.
Este País tiene una larga historia de colaboración entre las diversas religiones en muchos campos de la vida pública. Servicios de oración interreligiosa durante la Fiesta Nacional de Acción de Gracias, iniciativas comunes en actividades caritativas, una voz compartida sobre cuestiones públicas importantes: éstas son algunas formas en que los miembros de diversas religiones se encuentran para mejorar la comprensión recíproca y promover el bien común. Aliento a todos los grupos religiosos en América a perseverar en esta colaboración y a enriquecer de este modo la vida pública con los valores espirituales que animan su acción en el mundo.
El lugar en el que estamos ahora reunidos fue fundado precisamente para promover este tipo de colaboración. De hecho, el “Pope John Paul II Cultural Center” desea ofrecer una voz cristiana para “la búsqueda humana del sentido y objeto de la vida” en un mundo de “comunidades religiosas, étnicas y culturales diversas” (Mission Statement). Esta institución nos recuerda la convicción de esta Nación de que todos los hombres deben ser libres para buscar la felicidad de manera adecuada a su naturaleza de criaturas dotadas de razón y de voluntad libre.
Los americanos han apreciado siempre la posibilidad de dar culto libremente y de acuerdo con su conciencia. Alexis de Tocqueville, historiador francés y observador de las realidades americanas, estaba fascinado por este aspecto de la Nación. Subrayó que éste es un País en el que la religión y la libertad están “íntimamente vinculadas” en la contribución a una democracia estable que favorezca las virtudes sociales y la participación en la vida comunitaria de todos sus ciudadanos. En las áreas urbanas, es normal que las personas procedentes de sustratos culturales y religiosos diversos se impliquen de manera conjunta cada día en entidades comerciales, sociales y educativas. Hoy, jóvenes cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, budistas, y niños de todas las religiones se sientan en las aulas de todo el País uno junto a otro, aprendiendo unos de otros. Esta diversidad da lugar a nuevos retos que suscitan una reflexión más profunda sobre los principios fundamentales de una sociedad democrática. Es de desear que vuestra experiencia anime a otros, siendo conscientes de que una sociedad unida puede proceder de una pluralidad de pueblos –E pluribus unum, de muchos, uno–, a condición de que todos reconozcan la libertad religiosa como un derecho civil fundamental (cf. Dignitatis humanae, 2).
El deber de defender la libertad religiosa nunca termina. Nuevas situaciones y nuevos desafíos invitan a los ciudadanos y a los líderes a reflexionar sobre el modo en que sus decisiones respetan este derecho humano fundamental. Tutelar la libertad religiosa dentro de la normativa legal no garantiza que los pueblos –en particular las minorías– se vean libres de formas injustas de discriminación y prejuicio. Esto requiere un esfuerzo constante por parte de todos los miembros de la sociedad con el fin de asegurar que a los ciudadanos se les dé la oportunidad de celebrar pacíficamente el culto y transmitir a sus hijos su patrimonio religioso.
La transmisión de las tradiciones religiosas a las generaciones venideras no sólo ayuda a preservar un patrimonio, sino que también sostiene y alimenta en el presente la cultura que las circunda. Lo mismo vale para el diálogo entre las religiones: tanto los que participan en él como la sociedad salen enriquecidos. En la medida en que crezcamos en la mutua comprensión, vemos que compartimos una estima por los valores éticos, perceptibles por la razón humana, que son reconocidos por todas las personas de buena voluntad. El mundo pide insistentemente un testimonio común de estos valores. Por consiguiente, invito a todas las personas religiosas a considerar el diálogo no sólo como un medio para reforzar la comprensión recíproca, sino también como un modo para servir a la sociedad de manera más amplia. Al dar testimonio de las verdades morales que tienen en común con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, los grupos religiosos influyen sobre la cultura en su sentido más amplio e impulsan a quienes nos rodean, a los colegas de trabajo y los conciudadanos, a unirse en el deber de fortalecer los lazos de solidaridad. Usando las palabras del Presidente Franklin Delano Roosevelt, “nada más grande podría recibir nuestra tierra que un renacimiento del espíritu de fe”.
Un ejemplo concreto de la contribución que las comunidades religiosas pueden ofrecer a la sociedad civil son las escuelas confesionales. Estas instituciones enriquecen a los niños tanto intelectual como espiritualmente. Guiados por sus maestros en el descubrimiento de la dignidad dada por Dios a todo ser humano, los jóvenes aprenden a respetar las creencias y prácticas religiosas de los otros, enalteciendo la vida civil de una nación.
¡Qué responsabilidad tan grande tienen los líderes religiosos! Ellos han de impregnar la sociedad con un profundo temor y respeto por la vida humana y la libertad; garantizar que la dignidad humana se reconozca y aprecie; facilitar la paz y la justicia; enseñar a los niños lo que es justo, bueno y razonable.
Hay otro punto sobre el que deseo detenerme. He notado un interés creciente entre los gobiernos para patrocinar programas destinados a promover el diálogo interreligioso e intercultural. Se trata de iniciativas encomiables. Al mismo tiempo, la libertad religiosa, el diálogo interreligioso y la educación basada en la fe, tienden a algo más que a lograr un consenso encaminado a encontrar caminos para formular estrategias prácticas para el progreso de la paz. El objetivo más amplio del diálogo es descubrir la verdad. ¿Cuál es el origen y el destino del género humano? ¿Qué es el bien y el mal? ¿Qué nos espera al final de nuestra existencia terrena? Solamente afrontando estas cuestiones más profundas podremos construir una base sólida para la paz y la seguridad de la familia humana: “donde y cuando el hombre se deja iluminar por el resplandor de la verdad, emprende de modo casi natural el camino de la paz” (Mensaje para la Jornada mundial de la Paz, 2006, 3).
Vivimos en una época en la que con demasiada frecuencia se marginan estas preguntas. Sin embargo, jamás se podrán borrar del corazón humano. A lo largo de la historia, los hombres y las mujeres han buscado relacionar sus inquietudes con este mundo que pasa. En la tradición judeocristiana, los Salmos están llenos de expresiones como éstas: “Mi aliento desfallece” (Sal 143,4; cf. Sal 6,7; 31,11; 32,4; 38,8; 77,3); “¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas?” (Sal 42,6). La respuesta es siempre de fe: “Espera en Dios, que volverás a alabarlo: ‘Salud de mi rostro, Dios mío’” (ibíd.; cf. Sal 62,6). Los líderes espirituales tienen un deber particular, y podríamos decir una competencia especial, de poner en un primer plano las preguntas más profundas de la conciencia humana, de despertar a la humanidad ante el misterio de la existencia humana, de proporcionar un espacio para la reflexión y la plegaria en un mundo frenético.
Ante estos interrogantes más profundos sobre el origen y el destino del género humano, los cristianos proponen a Jesús de Nazaret. Él es, así lo creemos, el Logos eterno, que se hizo carne para reconciliar al hombre con Dios y revelar la razón que está en el fondo de todas las cosas. Es a Él a quien llevamos al forum del diálogo interreligioso. El deseo ardiente de seguir sus huellas impulsa a los cristianos a abrir sus mentes y sus corazones al diálogo (cf. Lc 10,25-37; Jn 4,7-26).
Queridos amigos, en nuestro intento de descubrir los puntos de comunión, hemos evitado quizás la responsabilidad de discutir nuestras diferencias con calma y claridad. Mientras unimos siempre nuestros corazones y mentes en la búsqueda de la paz, debemos también escuchar con atención la voz de la verdad. De este modo, nuestro diálogo no se detendrá sólo en reconocer un conjunto común de valores, sino que avanzará para indagar su fundamento último. No tenemos nada que temer, porque la verdad nos revela la relación esencial entre el mundo y Dios. Somos capaces de percibir que la paz es un “don celestial”, que nos llama a conformar la historia humana al orden divino. Aquí está la “verdad de la paz” (cf. Mensaje para la Jornada mundial de la Paz, 2006).
Como hemos visto, pues, el objetivo más importante del diálogo interreligioso requiere una exposición clara de nuestras respectivas doctrinas religiosas. A este respecto, los colegios, las universidades y centros de estudios son foros importantes para un intercambio sincero de ideas religiosas. La Santa Sede, por su parte, intenta impulsar esta tarea importante por medio del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, del Instituto Pontificio de Estudios Árabes e Islámicos, así como de varias Universidades Pontificias.
Queridos amigos, dejemos que nuestro diálogo sincero y nuestra cooperación impulsen a todos a meditar las preguntas más profundas sobre su origen y destino. Que los miembros de todas las religiones estén unidos en la defensa y promoción de la vida y la libertad religiosa en todo el mundo. Y que, dedicándonos generosamente a este sagrado deber –a través del diálogo y de tantos pequeños actos de amor, de comprensión y de compasión– seamos instrumentos de paz para toda la familia humana. Paz a todos ustedes. Papa Benedicto XVI
miércoles, 28 de enero de 2026
El Hombre necesita un salvador, necesita El Salvador
El hombre necesita un salvador, necesita El Salvador
El hombre, es decir el ser humano, ha caído en una sima en un pozo, a consecuencias de la caída, ha quedado ciego, con una ceguera muy particular no puede de ver dónde está el bien, ve el bien sesgadamente y lo confunde, con sus apetencias, quedo también paralitico, no puede salir del pozo, de la sima, por si mismo no puede llegar a Dios, necesita que alguien de su especie, lo salve
Necesita un salvador
Pero no vale cualquiera, nadie como él puede salvarlo, pues es toda la especie humana la que cayó en el pozo, sin embargo ha de ser un miembro de esta especie. El hombre necesita al Salvador, necesita que Dios se haga hombre, se haga uno más de la especie humana para que lo salve, el hombre, necesita a Jesús, el Verbo encarnado
No hay otro Salvador. Que EL Hijo de Dios y de María de Nazaret, muerto y resucitado por cada uno
Olvídense pues de todo lo que no sea eso, o no lleve a Jesús, olviden los mensajes tontos, que presentan un dios que nada tiene que ver con el Dios de Jesús
Sólo un Salvador Jesús
Servicio de Caridad
BENEDICTO XVI Motu Proprio sobre el SERVICIO DE LA CARIDAD
Proemio
«La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra» (Carta enc. Deus caritas est, 25).
El servicio de la caridad es también una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia (cf. ibíd.); todos los fieles tienen el derecho y el deber de implicarse personalmente para vivir el mandamiento nuevo que Cristo nos dejó (cf. Jn 15, 12), brindando al hombre contemporáneo no sólo sustento material, sino también sosiego y cuidado del alma (cf. Carta enc. Deus caritas est, 28). Asimismo, la Iglesia está llamada a ejercer la diakonia de la caridad en su dimensión comunitaria, desde las pequeñas comunidades locales a las Iglesias particulares, hasta abarcar a la Iglesia universal; por eso, necesita también «una organización, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado» (cf. ibíd., 20), una organización que a su vez se articula mediante expresiones institucionales.
A propósito de esta diakonia de la caridad, en la Carta encíclica Deus caritas est señalé que «es propio de la estructura episcopal de la Iglesia que los Obispos, como sucesores de los Apóstoles, tengan en las Iglesias particulares la primera responsabilidad de cumplir» el servicio de la caridad (n. 32), y observaba que «el Código de Derecho Canónico, en los cánones relativos al ministerio episcopal, no habla expresamente de la caridad como un ámbito específico de la actividad episcopal» (ibíd.). Aunque «el Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos ha profundizado más concretamente el deber de la caridad como cometido intrínseco de toda la Iglesia y del Obispo en su diócesis» (ibíd.), en cualquier caso era necesario colmar dicha laguna normativa a fin de expresar adecuadamente, en el ordenamiento canónico, el carácter esencial del servicio de la Caridad en la Iglesia y su relación constitutiva con el ministerio episcopal, trazando los perfiles jurídicos que conlleva este servicio en la Iglesia, especialmente si se presta de manera organizada y con el sostén explícito de los Pastores.
Desde esta perspectiva, por tanto, con el presente Motu proprio deseo proporcionar un marco normativo orgánico que sirva para ordenar mejor, en líneas generales, las distintas formas eclesiales organizadas del servicio de la caridad, que está estrechamente vinculada a la naturaleza diaconal de la Iglesia y del ministerio episcopal.
Se ha de tener muy presente que «la actuación práctica resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el encuentro con Cristo» (ibíd., 34). Por tanto, en la actividad caritativa, las numerosas organizaciones católicas no deben limitarse a una mera recogida o distribución de fondos, sino que deben prestar siempre especial atención a la persona que se encuentra en situación de necesidad y llevar a cabo asimismo una preciosa función pedagógica en la comunidad cristiana, favoreciendo la educación a la solidaridad, al respeto y al amor según la lógica del Evangelio de Cristo. En efecto, en todos sus ámbitos, la actividad caritativa de la Iglesia debe evitar el riesgo de diluirse en una organización asistencial genérica, convirtiéndose simplemente en una de sus variantes (cf. ibíd., 31).
Las iniciativas organizadas que promueven los fieles en el sector de la caridad en distintos lugares son muy diferentes entre ellas y requieren una gestión apropiada. De modo particular, se ha desarrollado en el ámbito parroquial, diocesano, nacional e internacional la actividad de la «Caritas», institución promovida por la Jerarquía eclesiástica, que se ha ganado justamente el aprecio y la confianza de los fieles y de muchas otras personas en todo el mundo por el generoso y coherente testimonio de fe, así como por la concreción a la hora de responder a las peticiones de las personas necesitadas. Junto a esta amplia iniciativa, sostenida oficialmente por la autoridad de la Iglesia, han surgido en diferentes lugares otras múltiples iniciativas, que nacen del libre compromiso de los fieles que quieren contribuir de diferentes maneras con su esfuerzo a testimoniar concretamente la caridad para con las personas necesitadas. Tanto unas como otras son iniciativas distintas en cuanto al origen y al régimen jurídico, aunque expresan igualmente sensibilidad y deseo de responder a una misma llamada.
La Iglesia, en cuanto institución, no puede ser ajena a las iniciativas que se promueven de modo organizado y son libre expresión de la solicitud de los bautizados por las personas y los pueblos necesitados. Por esto, los Pastores deben acogerlas siempre como manifestación de la participación de todos en la misión de la Iglesia, respetando las características y la autonomía de gobierno que, según su naturaleza, competen a cada una de ellas como manifestación de la libertad de los bautizados.
Junto a ellas, la autoridad eclesiástica ha promovido por iniciativa propia obras específicas, a través de las cuales provee institucionalmente a encauzar las donaciones de los fieles, según formas jurídicas y operativas adecuadas que permitan llegar a resolver con más eficacia las necesidades concretas.
Sin embargo, en la medida en que dichas actividades las promueva la propia Jerarquía, o cuenten explícitamente con el apoyo de la autoridad de los Pastores, es preciso garantizar que su gestión se lleve a cabo de acuerdo con las exigencias de las enseñanzas de la Iglesia y con las intenciones de los fieles y que respeten asimismo las normas legítimas emanadas por la autoridad civil. Frente a estas exigencias, era necesario determinar en el derecho de la Iglesia algunas normas esenciales, inspiradas en los criterios generales de la disciplina canónica, que explicitaran en este sector de actividades las responsabilidades jurídicas que asumen en esta materia los diversos sujetos implicados, delineando en particular la posición de autoridad y de coordinación que corresponde en esto al Obispo diocesano. Dichas normas, sin embargo, debían tener una amplitud suficiente para comprender la apreciable variedad de instituciones de inspiración católica que, en cuanto tales, actúan en este sector, tanto las que nacieron por impulso de la Jerarquía, como las que surgieron por iniciativa directa de los fieles, y que los Pastores del lugar acogieron y alentaron. Si bien era necesario establecer normas al respecto, era preciso a su vez tener en cuenta cuanto requiere la justicia y la responsabilidad que los Pastores asumen frente a los fieles, respetando la legítima autonomía de cada ente.
Parte dispositiva
Por consiguiente, a propuesta del Emmo. Presidente del Consejo Pontificio «Cor Unum», tras haber escuchado el parecer del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, establezco y decreto lo siguiente:
Art. 1. - § 1. Los fieles tienen el derecho de asociarse y de instituir organismos que lleven a cabo servicios específicos de caridad, especialmente en favor de los pobres y los que sufren. En la medida en que estén vinculados al servicio de caridad de los Pastores de la Iglesia y/o por ese motivo quieran valerse de la contribución de los fieles, deben someter sus Estatutos a la aprobación de la autoridad eclesiástica competente y observar las normas que siguen.
§ 2. En los mismos términos, también es derecho de los fieles constituir fundaciones para financiar iniciativas caritativas concretas, según las normas de los cánones 1303 CIC y 1047 CCEO. Si este tipo de fundaciones respondiese a las características indicadas en el § 1 se observarán asimismo, congrua congruis referendo, las disposiciones de la presente ley.
§ 3. Además de observar la legislación canónica, las iniciativas colectivas de caridad a las cuales hace referencia el presente Motu Proprio deben seguir en su actividad los principios católicos, y no pueden aceptar compromisos que en cierta medida puedan condicionar la observancia de dichos principios.
§ 4. Los organismos y las fundaciones que promueven con fines de caridad los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica están sujetos a la observancia de las presentes normas y deben seguir cuanto establecido en los cánones 312 § 2 CIC y 575 § 2 CCEO.
Art. 2. - § 1. En los Estatutos de cada organismo caritativo a los que hace referencia el artículo anterior, además de los cargos institucionales y las estructuras de gobierno según el can. 95 § 1 CIC, también se expresarán los principios inspiradores y las finalidades de la iniciativa, las modalidades de gestión de los fondos, el perfil de los propios agentes, así como las relaciones y las informaciones que han de presentar a la autoridad eclesiástica competente.
§ 2. Un organismo caritativo puede usar la denominación de «católico» sólo con el consentimiento escrito de la autoridad competente, como se indica en el can. 300 CIC.
§ 3. Los organismos con finalidad caritativa que promueven los fieles pueden tener un Asistente eclesiástico nombrado con arreglo a los Estatutos, conformemente a los cánones 324 § 2 y 317 CIC.
§ 4. Al mismo tiempo, la autoridad eclesiástica deberá tener presente el deber de regular el ejercicio de los derechos de los fieles a tenor de los cánones 223 § 2 CIC y 26 § 3 CCEO, con el fin de evitar el multiplicarse de las iniciativas de servicio de caridad en detrimento de la operatividad y la eficacia respecto a las finalidades que se proponen.
Art. 3.- § 1. A efectos de los artículos anteriores, se entiende por autoridad competente, en los respectivos niveles, la que se indica en los cánones 312 CIC y 575 CCEO.
§ 2. Si se trata de organismos no aprobados en el ámbito nacional, aunque trabajen en varias diócesis, se entiende por autoridad competente el Obispo diocesano del lugar en el cual se encuentre la sede principal de dicho ente. En cualquier caso, la organización tiene el deber de informar a los Obispos de las demás diócesis en las cuales lleva a cabo su labor, y de respetar sus indicaciones en relación a las actividades de las distintas entidades caritativas presentes en la diócesis.
Art. 4. - § 1. El Obispo diocesano (cf. can. 134 § 3 CIC y can. 987 CCEO) ejerce su solicitud pastoral por el servicio de la caridad en la Iglesia particular que tiene encomendada como Pastor, guía y primer responsable de ese servicio.
§ 2. El Obispo diocesano favorece y sostiene iniciativas y obras de servicio al prójimo en su Iglesia particular, y suscita en los fieles el fervor de la caridad laboriosa como expresión de vida cristiana y de participación en la misión de la Iglesia, como se señala en los cánones 215 y 222 CIC y 25 y 18 CCEO.
§ 3. Corresponde al respectivo Obispo diocesano vigilar a fin de que en la actividad y la gestión de estos organismos se observen siempre las normas del derecho universal y particular de la Iglesia, así como las voluntades de los fieles que hayan hecho donaciones o dejado herencias para estas finalidades específicas (cf. cánones 1300 CIC y 1044 CCEO).
Art. 5. - El Obispo diocesano debe asegurar a la Iglesia el derecho de ejercer el servicio de la caridad, y cuidar de que los fieles y las instituciones bajo su vigilancia observen la legislación civil legítima en materia.
Art. 6. – Es tarea del Obispo diocesano, como indican los cánones 394 § 1 CIC y 203 § 1 CCEO, coordinar en su circunscripción las diversas obras de servicio de caridad, tanto las que promueve la Jerarquía misma, como las que responden a la iniciativa de los fieles, respetando la autonomía que les fuese otorgada conformemente a los Estatutos de cada una. En particular, vele para que sus actividades mantengan vivo el espíritu evangélico.
Art. 7. - § 1. Las entidades a las que hace referencia el art. 1 § 1 deben seleccionar a sus agentes entre personas que compartan, o al menos respeten, la identidad católica de estas obras.
§ 2. Con el fin de garantizar el testimonio evangélico en el servicio de la caridad, el Obispo diocesano debe velar para que quienes trabajan en la pastoral caritativa de la Iglesia, además de la debida competencia profesional, den ejemplo de vida cristiana y prueba de una formación del corazón que testimonie una fe que actúa por la caridad. Con este objetivo, provea a su formación también en ámbito teológico y pastoral, con específicos curricula concertados con los directivos de los varios organismos y con propuestas adecuadas de vida espiritual.
Art. 8. – Donde fuese necesario por número y variedad de iniciativas, el Obispo diocesano debe establecer en la Iglesia que se le ha encomendado una oficina que en su nombre oriente y coordine el servicio de la caridad.
Art. 9. - § 1. El Obispo debe favorecer la creación en cada parroquia de su circunscripción de un servicio de «Caritas» parroquial o análogo, que promueva asimismo una acción pedagógica en el ámbito de toda la comunidad para educar en el espíritu de una generosa y auténtica caridad. Si fuera oportuno, dicho servicio se constituirá en común para varias parroquias del mismo territorio.
§ 2. Corresponde al Obispo y al párroco respectivo asegurar que, en el ámbito de la parroquia, junto a la «Caritas» puedan coexistir y desarrollarse otras iniciativas de caridad, bajo la coordinación general del párroco, si bien teniendo en cuenta cuanto indicado en el art. 2 § 4.
§ 3. Es un deber del Obispo diocesano y de los respectivos párrocos evitar que en esta materia se induzca a error o malentendidos a los fieles, por lo que deben impedir que a través de las estructuras parroquiales o diocesanas se haga publicidad de iniciativas que, aunque se presenten con finalidades de caridad, propongan opciones o métodos contrarios a las enseñanzas de la Iglesia.
Art. 10. - § 1. Corresponde al Obispo la vigilancia sobre los bienes eclesiásticos de los organismos caritativos sujetos a su autoridad.
§ 2. Es un deber del Obispo diocesano asegurarse de que los ingresos provenientes de las colectas que se realicen en conformidad a los cánones 1265 y 1266 CIC, y cánones 1014 y 1015 CCEO, se destinen a las finalidades para las cuales se han recogido (cánones 1267 CIC, 1016 CCEO).
§ 3. En particular, el Obispo diocesano debe evitar que los organismos de caridad sujetos a su cargo reciban financiación de entidades o instituciones que persiguen fines en contraste con la doctrina de la Iglesia. Análogamente, para no dar escándalo a los fieles, el Obispo diocesano debe evitar que dichos organismos caritativos acepten contribuciones para iniciativas que, por sus fines o por los medios para alcanzarlos, no estén de acuerdo con la doctrina de la Iglesia.
§ 4. De modo particular, el Obispo debe cuidar que la gestión de las iniciativas que dependen de él sea testimonio de sobriedad cristiana. A este fin, debe vigilar que los sueldos y gastos de gestión respondan a las exigencias de la justicia y a los necesarios perfiles profesionales, pero que a su vez sean debidamente proporcionados a gastos análogos de la propia Curia diocesana.
§ 5. Para permitir que la autoridad eclesiástica a la que hace referencia el art. 3 § 1 pueda ejercer su deber de vigilancia, las entidades mencionadas en el art. 1 § 1 deben presentar al Ordinario competente el balance anual, en el modo que indique el propio Ordinario.
Art. 11. - El Obispo diocesano debe, si fuera necesario, hacer público a sus fieles el hecho que la actividad de un determinado organismo de caridad ya no responde a las exigencias de las enseñanzas de la Iglesia, prohibiendo por consiguiente el uso del nombre «católico» y adoptando las medidas pertinentes en el caso de que aparecieran responsabilidades personales.
Art. 12.- § 1. El Obispo diocesano debe favorecer la acción nacional e internacional de los organismos de servicio de la caridad bajo su solicitud pastoral, en particular la cooperación con las circunscripciones eclesiásticas más pobres, análogamente a cuanto establecen los cánones 1274 § 3 CIC y 1021 § 3 CCEO.
§ 2. La solicitud pastoral por las obras de caridad, según las circunstancias de tiempo y de lugar, pueden ejercerla conjuntamente varios Obispos de las diócesis más cercanas respecto a más de una Iglesia, en conformidad con el derecho. Si se tratase de ámbito internacional, es preciso consultar preventivamente el Dicasterio competente de la Santa Sede. Asimismo, es oportuno que, para iniciativas de caridad de ámbito nacional, el Obispo consulte la oficina correspondiente de la Conferencia Episcopal.
Art. 13.- La autoridad eclesiástica del lugar conserva siempre íntegro el derecho de dar su consentimiento a las iniciativas de organismos católicos que se desarrollen en el ámbito de su competencia, en el respeto de la normativa canónica y de la identidad propia de cada organismo, y es su deber de Pastor vigilar a fin de que las actividades realizadas en su diócesis se lleven a cabo conformemente a la disciplina eclesiástica, prohibiéndolas o adoptando las medidas necesarias si no la respetasen.
Art. 14. - Donde sea oportuno, el Obispo promueva las iniciativas de servicio de la caridad en colaboración con otras Iglesias o Comunidades eclesiales, salvando las peculiaridades propias de cada uno.
Art. 15. - § 1. El Consejo Pontificio «Cor Unum» tiene la tarea de promover la aplicación de esta normativa y de vigilar que se aplique en todos los ámbitos, sin perjuicio de la competencia del Consejo Pontificio para los Laicos sobre las asociaciones de fieles, prevista en el art. 133 de la Constitución apostólica Pastor Bonus, así como la de la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, y salvadas las competencias generales de los demás Dicasterios y Organismos de la Curia Romana. En particular, el Consejo Pontificio «Cor Unum» debe vigilar que el servicio de la caridad de las instituciones católicas en ámbito internacional se desarrolle siempre en comunión con las respectivas Iglesias particulares.
§ 2. Análogamente, compete al Consejo Pontificio «Cor Unum» la erección canónica de organismos de servicio de caridad en el ámbito internacional, asumiendo sucesivamente las tareas disciplinarias y de promoción que correspondan por derecho.
Ordeno que todo lo que he deliberado con esta Carta apostólica en forma de Motu Proprio se observe en todas sus partes, no obstante cualquier disposición contraria, aunque sea digna de particular mención, y establezco que se promulgue mediante la publicación en el periódico «L'Osservatore Romano», y que entre en vigor el 10 de diciembre de 2012.
Dado en el Vaticano, el día 11 de noviembre del año 2012, oc
tavo de Nuestro Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI
domingo, 25 de enero de 2026
La verdadera Sabiduría. Día 8⁰ cierre del Octavario
La verdadera Sabiduría día 8⁰ cierre del Octavario
Las lecturas propuestas para hoy, nos indican la importancia de conocerse, cada uno así mismo, buscar conocer a Dios y su Voluntad
En el Evangelio según Juan, se nos da el inicio de la Oración Sacerdotal de Jesús.
Primero Jesús pide al Padre por sí mismo, pide para su naturaleza humana la gloria que tuvo que tiene con el Padre, como Persona divina antes que el mundo existiera. Acto seguido pide por los que había elegido
"Tuyos eran, Tú me los diste, y han guardado Tú Palabra, ahora saben que todo lo que me diste viene de Tí y han creído que he salido de Tí...
Jesús no se da el mérito de haber hecho una buena elección, no presume ante el Padre. Él sabe como hombre que todo viene de Dios, sabe que sus discípulos eran del Padre, y el Padre se los dio ahora esos discípulos lo saben también, saben quién es Jesús
Ahora esos discípulos somos los que nos llamamos cristianos, el Padre nos llevó y nos regaló a Jesús, nosotros sabemos quien es Jesús, Él que nos ha salvado, quien acabé en el Infierno será por su estupidez
En las lecturas de la Misa católica
La epístola es completamente ecuménica
"Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir. Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo». ¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo? Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. 1⁰ Cor. 1, 10-13.17"
Donde pone Pablo, Apolo... pongamos nuestra Iglesia o Comunidad, o el movimiento o grupo al que pertenece cada cual
Pero no olvidemos
Que no vamos al Cielo por ser...
Que no vamos al Cielo por nuestras buenas obras, pues Dios no, nos debe nada
Que Dios nos amó cuando éramos sus enemigos y envío entregó a su Hijo por nosotros
Que no vamos al Cielo por las buenas obras, por guardar los Mandamientos del Evangelio
Vamos porque Jesús murió y resucitó por nosotros por cada uno
Y, vamos sí queremos si creemos y aceptamos a Jesús como Nuestro Señor y Salvador, si lo confesamos, confesión que no basta de palabra, un loro podría hacer la
Es preciso lo confesamos con las obras haciendo y buscando su Voluntad, buscando como Él hacer la Voluntad del Padre
Sin olvidar que el bien que hagamos es él, quien lo hace, porque sin él no podemos hacer nada
Y, entre lo que quiere está la búsqueda de la Unidad, porque somos miembros de su Cuerpo
Por eso orar por La Unidad no es cosa de 8 días en enero es cosa de todo el año
Que seamos Uno como el Padre, Jesús y el Espíritu Santo son el Uno eterno
Oración
Oh Cristo, Verdadera Luz del mundo
haz que mi alma sea digna de ver la luz de tu gloria con alegría en el día de la llamada definitiva,
y haz que descanse en esperanza en la casa de los justos
hasta el día de tu venida final.
Ten piedad de tu creación y de mí, gran pecador.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén
María Madre de La Unidad. Ruega por nosotros
Pablo y Pedro. Columnas de la Iglesia. Rogad por nosotros
San Agustín y Nicolás de Barí, que en Nicea combatisteis el error arriano. Rogad por nosotros
Juan Pablo II, Benedicto XVI, y Francisco que como sucesores de Pedro, trabajasteis por La Unidad. Rogad por nosotros
Marther Luther Küng, que diste tu vida por combatir el demonio de la segregación racial. Ruega por nosotros
Cristianos que a lo largo de la historia y en nuestros días, derramasteis vuestra sangre y elegisteis la muerte antes que dejar de confesar a Jesús como nuestro Dios y Señor, independientemente de si vuestro nombre era católico, copto, ortodoxo, pentecostal, luterano... Rogad por nosotros
Lecturas de hoy
Crecer en Cristo
Versículo del día
Los dones que nos da son para edificar el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a la madurez, a la medida de la plena estatura de Cristo (cf. Ef 4,13).
Otros pasajes de la Escritura
Proverbios 9,10-12
Salmo 119,97-104
Juan 17,3-7
sábado, 24 de enero de 2026
Amados en Nuestra Unidad y Diversidad 7⁰ día del Octavario
Amados en Nuestra Unidad y Diversidad. 7⁰ día del Octavario
La Palabra de Dios nos habla, en la lectura de la vocación de Jeremías, nos enseña como no somos desconocidos para Dios, nos conoce, y, nos ama desde antes de crearnos
En el Salmo se nos invita a reposar en Dios, como el bebé en su mamá
El punto fuerte es el Evangelio según Mateo. Un lacayo de un señor, no queda claro si dicho criado era, vago, idiota, imbécil, gilipollas o todo junto. El caso es que en lugar de invertir el dinero que le entrega su señor para invertir, él va y lo entierra en el jardín. Y, encima cuando vuelve su jefe. Le echa la culpa al propio señor de su necedad
A primera vista no parece tener relación con el ecumenismo
Pero tiene mucha, representa al cristiano, de cualquier Iglesia o Comunidad cristiana, que rechaza todo contacto con otros cristianos, él quiere preservar su fe, no quiere exponer la.
Así poco a poco lo que hace es fosilizar si fe, al final se convierte en un fanático que insulta o calumnia a otros cristianos de los que no saben nada, e incluso llega muchas veces a rebelarse contra sus propios pastores
Se olvida que es Jesús el Señor, quien desea que nos amemos, colaboremos en la vivencia del Evangelio y oremos para que El Padre, cuando quiera, y como Quiera nos una en La Única Iglesia de Cristo, la que es su Cuerpo y Esposa, para que seamos Uno, como el Padre, Jesús y el Espíritu Santo, son el Uno eterno
Por cierto mañana aniversario de la conversión de San Pablo es el cierre del Octavario, pero en La Iglesia Católica es también el Domingo de La Palabra de Dios de la Biblia
Algo muy grande y muy santo, que pese a algunas cosillas nos une a todos los cristianos. Y, por supuesto de la Biblia son todos los días
Oración
Señor Jesucristo
por la acción del Espíritu Santo en el único bautismo, nos has concedido gracias maravillosas y múltiples dones para la edificación de tu Cuerpo, la Iglesia.
Concédenos ahora la voluntad de apreciar plenamente la riqueza de su diversidad y utilizarlos plenamente para promover la difusión del Evangelio.
Te lo pedimos en tu nombre. Amén
María Madre de La Unidad. Ruega por nosotros
Pablo y Pedro. Columnas de la Iglesia. Rogad por nosotros
San Agustín y Nicolás de Barí, que en Nicea combatisteis el error arriano. Rogad por nosotros
Juan Pablo II, Benedicto XVI, y Francisco que como sucesores de Pedro, trabajasteis por La Unidad. Rogad por nosotros
Marther Luther Küng, que diste tu vida por combatir el demonio de la segregación racial. Ruega por nosotros
Cristianos que a lo largo de la historia y en nuestros días, derramasteis vuestra sangre y elegisteis la muerte antes que dejar de confesar a Jesús como nuestro Dios y Señor, independientemente de si vuestro nombre era católico, copto, ortodoxo, pentecostal, luterano... Rogad por nosotros
Lecturas de hoy
La gracia se nos dio a cada uno de nosotros
Versículo del día
Pero a cada uno de nosotros se nos dio gracia según la medida del don de Cristo (Ef 4,7).
Otros pasajes de la Escritura
Jeremías 1,4-9
Salmo 131
Mateo 25,14-18
viernes, 23 de enero de 2026
El Padre Nuestro Modelo 6⁰ día del Octavario
El Padre Nuestro Modelo 6⁰ día del Octavario
Las lecturas de este día nos invitan a ver la acción bondadosa de Dios en su creación. El salmista invita a todas las criaturas a alabar a su Creador
En el Evangelio Jesús nos pone como ejemplo a tomar el Padre eterno, que ama a todos sin excepción
Jesús nos hace trampa nos pone el listón tan alto que nunca podremos decir ya lo logré
Porque el Padre nos tomó por hijos en Jesús somos hermanos y como tales debemos de amarnos
San Agustín nos dice
"En lo esencial Unidad
En la diversidad Respeto
Y, por encima y abrazándolo todo el Amor,. que es el ceñidor consumado"
Y, en otro lugar nos recuerda que ese que tenemos por hereje, cismático o impío, que nos desprecia, y al que despreciamos, es nuestro hermano, miembro del Cuerpo de Cristo como nosotros, sólo dejará de ser lo.
Cuando deje de decir "Padre nuestro"
A veces aparecen escritos llenos de ignorancia, bastante maldad en que cristianos del nombre que sea, calumnia, insulta, se burla de otros cristianos o se manifiesta contra el Movimiento ecuménico. Detrás de esas personas aunque ellas no lo sepan, está Satanás que es Diablo es decir " Dia-bolo"( él que separa)
Donde sucede lo contrario está El Espíritu Santo que es Quien nos transforma en hijos de Dios y nos une, unos a otros
Mientras seguimos trabajando y orando por La Unidad de todos los que creemos en Jesús, en La Iglesia, que es su Cuerpo y su Esposa
Oración
Te confesamos con fe y te adoramos, Padre amoroso, porque estás en el cielo y trasciendes nuestras palabras, y en la tierra, superando toda comprensión,por tu Hijo Jesucristo.
En tu ternura, eres el principio y el fin de todo. Gloria por siempre a ti, Padre,con el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.San Gregorio de Narek
María Madre de La Unidad. Ruega por nosotros
Pablo y Pedro. Columnas de la Iglesia. Rogad por nosotros
San Agustín y Nicolás de Barí, que en Nicea combatisteis el error arriano. Rogad por nosotros
Juan Pablo II, Benedicto XVI, y Francisco que como sucesores de Pedro, trabajasteis por La Unidad. Rogad por nosotros
Marther Luther Küng, que diste tu vida por combatir el demonio de la segregación racial. Ruega por nosotros
Cristianos que a lo largo de la historia y en nuestros días, derramasteis vuestra sangre y elegisteis la muerte antes que dejar de confesar a Jesús como nuestro Dios y Señor, independientemente de si vuestro nombre era católico, copto, ortodoxo, pentecostal, luterano... Rogad por nosotros
Lecturas de hoy
Versículo del día
Un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por todos y en todos (Ef 4,6).
Otros pasajes de la Escritura
1 Reyes 8,56-60
Salmo 148,7-13
Mateo 5,44-48
jueves, 22 de enero de 2026
Dios nuestro Señor 5⁰ día del Octavario
Dios nuestro Señor. 5⁰ día del Octavario
En el 5⁰ día del Octavario La Palabra de Dios nos hace tomar conciencia de poner a Dios en el centro
El profeta Zacarías, nos dice que "El día de Yhv. Será un día sin ocaso. Es decir un día lleno de Luz, precisamente La Luz es la que ilumina a los seres humanos, y les impide caer en las Tinieblas del Mal.
Nos dice también que habrá torrentes de agua, donde podremos calmar la sed, y, no buscar la felicidad en los ídolos
Para que ésto sea posible el salmista nos invita a llevar el conocimiento de Dios a todos los Pueblos porque la Misericordia, La Fidelidad y la Bondad del Señor es infinita
Y en el Evangelio de Mateo
Jesús Glorificado nos manda lo mismo que el salmista, llevar el conocimiento de Dios, es decir enseñar a todos lo que Él nos ha enseñado
Cuando se habla de conocimiento en la Biblia, no se habla de datos fríos de teorías sino de amor
Para poder hacer esto realidad es necesario que estemos unidos entre nosotros, que nos amemos en nuestra diversidad
Para ayudar nos tenemos a Jesús que se queda con nosotros, que está en medio es el Mediador Él nos muestra quien es el otro. Es el mismo Jesús
Nos muestra el Amor infinito de Dios hacia cada uno, la prueba las cicatrices de Jesús en Manos pies y Costado
Y, nos revela que aún no hemos llegado al punto en que pudiéramos decir
Que nuestro amor a Dios y a los hermanos es perfecto
Porque no hemos amado hasta dar la vida por completo
Sí seguimos separados, y peor enfrentados ocultaremos al mundo el Amor de Jesús, le ocultaremos el Conocimiento de Dios
Oración
Espíritu de Dios y Dios verdadero
que descendiste al río Jordán, y al Cenáculo (en Pentecostés); que nos iluminaste en la Fuente Santa del bautismo,hemos pecado contra el cielo y contra ti, purifícanos de nuevo con tu fuego divino,como hiciste con los Apóstoles con las lenguas de fuego. Ten ya piedad de tus criaturas y especialmente de nosotros. Amén.
San Nerses
María Madre de La Unidad. Ruega por nosotros
Pablo y Pedro. Columnas de la Iglesia. Rogad por nosotros
San Agustín y Nicolás de Barí, que en Nicea combatisteis el error arriano. Rogad por nosotros
Juan Pablo II, Benedicto XVI, y Francisco que como sucesores de Pedro, trabajasteis por La Unidad. Rogad por nosotros
Marther Luther Küng, que diste tu vida por combatir el demonio de la segregación racial. Ruega por nosotros
Cristianos que a lo largo de la historia y en nuestros días, derramasteis vuestra sangre y elegisteis la muerte antes que dejar de confesar a Jesús como nuestro Dios y Señor, independientemente de si vuestro nombre era católico, copto, ortodoxo, pentecostal, luterano... Rogad por nosotros
Lecturas de hoy
Una fe, un bautismo
Versículo del día
Solo hay un Señor, solo una fe, solo un bautismo (Ef 4,5).
Otros pasajes de la Escritura
Zacarías 14:6-9
Salmo 100
Mateo 28, 16-20