miércoles, 18 de enero de 2017

Adorar a Dios en verdad no por rivalidad


Tenemos que adorar a Dios en verdad no por rivalidad; los cristianos tenemos que adorar a Dios, reconocer que es Dios, el Primero, y, el Último, El Otro, Él que es, y Él que esta,  El Creador, Uno y Trino, nuestro Padre

Adorar que es hacer su voluntad, buscarla, amar su Palabra que es algo más que la Biblia eso es una ínfima parte, su Palabra es su Verbo Jesús, pedirle, suplicarle, alabarle, dar le gracias pedirle perdón

No olvidar que vive en cada hombre, que su Hijo nos dijo, lo hecho a otro, es hecho a Él
Adorar a Dios en verdad, como Él quiere, no para sobresalir por encima de otros cristianos no por rivalidad

Dios no precisa templos lujosos todo el mundo es suyo, no veo cristiano  gastar dinero en hacer una iglesia que parezca un palacio, cuando hay tanta miseria en el mundo

Jesús no está solo en, el Sagrario, está también en el vagabundo, en el refugiado, no se puede citar el texto de la unción en Betania sacándolo de contexto, al Señor Jesús no le importa que El Sagrario no sea de oro, que el Cáliz solo tenga un baño dorado,  si gracias a eso, no se muere de frio en la calle

La liturgia si debe mostrar la grandeza de Dios, es tan grande, que no lo logrará nunca, y, si lo lograse malo, pero no debe alejar a la gente de Dios, debe hacer que el pueblo, participe, que le sea cercano, que le muestre un Dios Amor, un Dios encarnado, hecho carne


Los católicos no podemos ir, y los otros tampoco,  a demostrar que somos los mejores, porque  Jesús ya nos dijo, que Bueno, sólo su Padre, sólo Dios

Octavario por La Unidad de los cristiano día primero


Octavario por la Unidad día primero

Bajo el lema,  “Dejaos reconciliar con Dios”; se inicia hoy, el Octavario de Unidad por los cristianos, todos estamos hoy llamados a orar, sin importar el nombre, si no el apellido, cristiano, y eso somos los anglicanos, bautistas, católicos, ortodoxos, luteranos, hemos de orar,  y estos días más unos con otros, unos por los otros

El lema del día de hoy es “Uno ha muerto por todos” 2 Cor, 5, 14; ese Uno es Jesús, y al haber muerto ya nos ha unido, el 2º párrafo del texto para la oración de hoy dice

“Ya que Cristo murió por todos, «todos en cierto modo han muerto» (2 Co 5, 14). Muriendo con Cristo, nuestro viejo modo de vida se ha vuelto una cosa del pasado y hemos entrado en una nueva forma de existencia: la vida en abundancia –una vida en la que podemos experimentar consuelo, confianza y perdón, también hoy– una vida que continúa teniendo sentido también después de la muerte. Esta nueva vida es vida en Dios.”

Pablo afirma que es así, “Uno ha muerto por todos, luego todos murieron”; eso es lo que representa y refleja el bautismo,  mucho mejor representado en el de inmersión, la persona se ahoga, la que sale es otra, cuando Jesús  murió en La Cruz, todos y cada uno, morimos con Él, pero al resucitar resucitamos con Él, como parte de su Cuerpo, Jesús es La Cabeza, nosotros cada uno, células, yo soy católica, cristiana católica, y no soy más miembro de Cristo que el cristiano luterano, y, las divisiones entre nosotros, entre los cristianos como recuerda el Papa Francisco, le duelen a Jesús, y escandalizan al mundo, a los demás por los que también murió Jesús

Pensemos en un momento, en un brazo dislocado, el dolor es insoportable, y lo sé por experiencia; pues Jesús, por culpa nuestra de todos los cristianos que somos sus miembros tiene todo El Cuerpo dislocado

Decía San Clemente, Papa y Padre de la Iglesia
“¿Para qué desgarramos y despedazamos los miembros de Cristo; y nos encendemos contra nuestro propio  Cuerpo? Hasta tal punto llegamos de insensatez, que olvidamos que somos miembros los unos de los otros” (epístola a los romanos XL VI, 7)
Los textos bíblicos para la oración de hoy son

DÍA 1
Uno murió por todos (2 Corintios 5, 14)

Isaías 53, 4-12
Entregó su vida como ofrenda expiatoria
Salmo 118, 1. 14-29
No me ha entregado a la muerte
1 Juan 2, 1-2
Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados
Juan 15, 13-17
Dar la vida por los amigos


martes, 3 de enero de 2017

MENSAJE DE SU SANTIDAD FRANCISCO A SU SANTIDAD BARTOLOMÉ I, PATRIARCA ECUMÉNICO, POR LA FIESTA DE SAN ANDRÉS

(RV).- En la fiesta de San Andrés, Patrono de la Iglesia de Constantinopla, el Papa Francisco dirigió un mensaje al hermano Bartolomé I que junto a todo el Patriarcado hoy celebra a su santo Patrono. Como cada año, también en esta ocasión una delegación de la Santa Sede, encabezada por el Cardenal Kurt Koch, se encuentra en Estambul por la Fiesta del Patriarcado Ecuménico. Una visita que el Patriarcado devuelve cada 29 de junio enviando a Roma una delegación por la Fiesta de los Santos Patronos Pedro y Pablo.
Texto completo del Mensaje
Me alegra mucho, Vuestra Santidad, renovar la tradición de enviar una delegación a la solemne celebración de la fiesta de San Andrés Apóstol, Patrono del Patriarcado Ecuménico, para transmitirles mis mejores deseos, mi amado hermano en Cristo, así como a los miembros del Santo Sínodo, al clero ya todos los fieles reunidos en recuerdo de San Andrés. De esta manera, me complace responder a su costumbre de enviar una delegación de la Iglesia de Constantinopla para la fiesta de los santos Pedro y Pablo, santos patronos de la Iglesia de Roma.
El intercambio de delegaciones entre Roma y Constantinopla con motivo de las respectivas fiestas que honran a los hermanos apóstoles Pedro y Andrés es un signo visible de los lazos profundos que ya nos unen. Así también, es una expresión de nuestro anhelo de una comunión cada vez más profunda, hasta el día en que, si Dios quiere, podamos testimoniar nuestro amor el uno por el otro compartiendo la misma mesa eucarística. En este camino hacia la restauración de la comunión eucarística entre nosotros, estamos sostenidos por la intercesión no sólo de nuestros santos patrones, sino por la serie de mártires de todas las edades que "a pesar de la tragedia de nuestras divisiones ... han conservado un apego a Cristo Y al Padre tan radical y absoluto como para conducir hasta el derramamiento de sangre "(San Juan Pablo II, Ut unum sint, 83).
Es para los católicos una fuente de verdadero estímulo que en el Gran y Santo Concilio celebrado en junio pasado en Creta, se haya confirmado el firme compromiso de restablecer la unidad de los cristianos. Siempre fiel a su propia tradición, Su Santidad siempre ha permanecido consciente de las dificultades existentes a la unidad y nunca se ha cansado de apoyar las iniciativas que fomentan el encuentro y el diálogo. Sin embargo, la historia de las relaciones entre los cristianos ha sido tristemente marcada por conflictos que han dejado una profunda impresión en la memoria de los fieles. Por esta razón, algunos se aferran a las actitudes del pasado. Sabemos que sólo la oración, las buenas obras comunes y el diálogo pueden permitirnos superar la división y acercarnos unos a otros.
Gracias al proceso de diálogo, en las últimas décadas los católicos y los ortodoxos han empezado a reconocerse como hermanos y hermanas, a valorar mutuamente los dones y juntos han proclamado el Evangelio, han servido a la humanidad y la causa de la paz, han promovido la dignidad de El ser humano y el valor inestimable de la familia, y cuidamos de los más necesitados, así como la creación, nuestro hogar común. El diálogo teológico llevado a cabo por la Comisión Internacional Conjunta también ha hecho una contribución significativa a la comprensión mutua. El reciente documento Sinodalidad y Primacía en el Primer Milenio. Hacia un entendimiento común al servicio de la unidad de la Iglesia es el fruto de un largo e intenso estudio realizado por miembros de la Comisión Internacional Conjunta, a quienes expreso mi más sincera gratitud. Si bien quedan muchas preguntas, esta reflexión compartida sobre la relación entre sinodalidad y primacía en el primer milenio puede ofrecer un fundamento seguro para discernir las maneras en que se puede ejercer la primacía en la Iglesia cuando finalmente se reconcilian todos los cristianos de Oriente y Occidente.
Recuerdo con gran cariño nuestro reciente encuentro en Asís con otros cristianos y representantes de tradiciones religiosas reunidos para ofrecer un llamamiento unido a la paz en todo el mundo. Nuestra reunión fue una feliz oportunidad para profundizar nuestra amistad, que se expresa en una visión compartida de las grandes cuestiones que afectan la vida de la Iglesia y de toda la sociedad.
Su Santidad, estas son algunas de mis más profundas esperanzas que he querido expresar en un espíritu de genuina fraternidad. Al asegurarle mi recuerdo cotidiano en la oración, renuevo mis mejores deseos de paz, salud y abundantes bendiciones para usted y para todos aquellos que están confiados a su cuidado. Con sentimientos de afecto fraterno y de cercanía espiritual, cambio con Vuestra Santidad un abrazo de paz en el Señor.


© Derechos de Autor - Libreria Editrice Vaticana

lunes, 2 de enero de 2017

El Papa Francisco firma la declaración católico luterana

El Papa Francisco firma la declaración conjunta católico-luterana: este es el texto completo
En su visita a Suecia con ocasión del quinto centenario de la Reforma protestante, el Papa Francisco ha participado en un acto ecuménico en la catedral luterana de Lund y posteriormente se ha firmado una declaración conjunta católico-luterana en la que se pide dejar atrás los conflictos pasados para buscar un espíritu de comunión. A continuación, le ofrecemos la declaración íntegra firmada en Suecia.

Declaración conjunta
Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma
Lund, 31 de octubre de 2016
«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).
Con corazones agradecidos
Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre católicos y luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.
Pasar del conflicto a la comunión
Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que luteranos y católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.


Nuestro compromiso para un testimonio común
A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).
Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.

Francisco firmó este documento junto con Munib Yunan, obispo luterano de Jordania y Tierra Santa, y actual presidente de la Federación Mundial Luterana

Pedimos a Dios que católicos y luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, luteranos y católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.
Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

Uno en Cristo
En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes comunidades y asociaciones cristianas mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.
Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero
Exhortamos a todas las comunidades y parroquias luteranas y católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, católicos y luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

Fuente Zenit. org


la Revolución de la ternura. El Papa en Malmo Suecia



«A los cristianos se nos pide protagonizar la revolución de la ternura»: el Papa, en el 


Malmö Arena

Texto completo del discurso de Francisco en el Malmö Arena
Queridos hermanos y hermanas:
Doy gracias a Dios por esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma, que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo.

El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena. Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica. Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social.

Saludo cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo. Los exhorto a seguir adelante por el camino de la cooperación.

He escuchado con atención los testimonios, de cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios.




Pranita se ha referido a la creación. Es cierto que toda la creación es una manifestación del inmenso amor de Dios para con nosotros; por eso, también por medio de los dones de la naturaleza nosotros podemos contemplar a Dios. Comparto tu consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común, y que generan graves consecuencias también sobre el clima. Como bien has recordado, los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos, y son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos.



Todos somos responsables de la preservación de la creación, y de modo particular nosotros los cristianos. Nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos. Pranita, te animo a seguir adelante en tu compromiso en favor de nuestra casa común.

Monseñor Héctor Fabio nos ha informado del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Les pido una oración especial por esa tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana. Que sea una oración que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto.

Marguerite ha llamado nuestra atención sobre el trabajo en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz. Lo que tú consideras como una misión, ha sido una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy, gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. Te doy las gracias por el hecho de que ahora, incluso en el exilio, sigues comunicando un mensaje de paz. Has dicho que todos los que te conocen piensan que lo que haces es una locura. Por supuesto, es la locura del amor a Dios y al prójimo. Ojalá que se pudiera propagar esta locura, iluminada por la fe y la confianza en la Providencia. Sigue adelante y que esa voz de esperanza que escuchaste al inicio de tu aventura continúe animando tu corazón y el corazón de muchos jóvenes.

Rose, la más joven, ha manifestado un testimonio realmente conmovedor. Ha sabidosacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte. En lugar de malgastar sus fuerzas en situaciones adversas, las ha empleado en una vida fecunda. Mientras escuchaba tu historia, me venía a la mente la vida de tantos jóvenes que necesitan de testimonios como el tuyo.


Me gustaría recordar que todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por él. Rose, te agradezco de corazón tus esfuerzos y tus desvelos por animar a otras niñas a regresar a la escuela y, también, el que rece todos los días por la paz en el joven estado de Sudán del Sur, que tanto la necesita.

Después de escuchar estos testimonios valientes, y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesitad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad.

Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge.

Dentro de poco escucharemos el testimonio del Obispo Antoine, que vive en Alepo, ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales. Las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, que dura ya más de cinco años. En medio de tanta devastación, es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad.

Es admirable también que tú, querido hermano, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios. Cada uno de ellos está en nuestros corazones y en nuestra oración. Imploremos la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos de aquella región.

Queridos hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades. Que estas historias nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos. Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana.

Fuente  Zenit. org


lunes, 19 de diciembre de 2016

Qué aporto Lutero al cristianismo

Qué aporto Lutero al cristianismo

Durante mucho tiempo, tuve a Lutero por un enemigo, un impío, producto de la educación, “tan cristiana” que se impartía en los libros de texto
Lutero era un hereje, un excomulgado, ahora no pienso así; ya hace mucho
Pero ahora me toca pensar en que aportó Lutero, si es que aporto algo
Y, para ello, no me queda otra que ir a su época, estoy en ello
Los príncipes cristianos, estaban por un lado en lucha contra el turco, no por un afán religioso si no para salvar sus reinos, y, cuando no se  hacían la guerra unos a otros, ahí tenemos La Guerra de los Cien años; por no ponerme muy bélica, y cuando no guerreaban cazaban, del pueblo, de los pobres salvo excepciones, se ocupaban más bien poco, si favorecían el arte, pero la gente moría de hambre, ellos de gota
El clero carecía de formación, gracias a Lutero el Concilio de Trento estableció la formación obligatoria para los  presbíteros

Indulgencias

Él decir que Lutero,  se separó de la Iglesia por las indulgencias, es quedarse a años luz; fueron digamos el detonante; hay que ir a la época y ver al pueblo hambriento de pan, de cultura, y de Dios, porque lo que tenían eran supersticiones, abundaban los vendedores de falsas reliquias, el Papa, salvando excepciones eran un ejemplo de lo que un seguidor de Jesús no debe ser, a todo esto;  surge en Roma la idea de construir la basílica de San Pedro, pero hace falta dinero; entonces se predica una “Indulgencia”, se dice al pueblo, que todo él que de dinero, una limosna para  hacer la basílica, sacará un alma del purgatorio,  o, si se lo aplica a si mismo, sus pecados serán perdonados
Esto era muy grave, por 2 motivos,  hacia depender la salvación no de los méritos de Cristo, y, la misericordia de Dios;  si no de dar o no dar limosna para hacer una basílica, y, como los ricos podían dar más, serían los más santificados, los que sacarían más almas del purgatorio; pero hay más,  uno no iba dar limosna a un pobre, si dándola para la construcción del Vaticano, sacaba más provecho espiritual, contra esto fue contra lo que protesto, Lutero
Ahora voy con lo que aporto, pero antes hablar de la Doctrina de la justificación, sólo un poco y por encima
Durante mucho tiempo, a los católicos de a pie; se nos enseñaba que las buenas acción tenían mérito ante Dios, derecho a paga, hablando a lo bruto, es más se hablaba de dos tipos de mérito, uno de estricta justicia, y, otro debido a la bondad divina, vamos que los que iban al Cielo iban por que se lo merecían, claro que visto asi, ya me diran, a qué el Verbo se había encarnado
Luego si uno se paraba y leía más despacio el catecismo, el libro de religión,  se daba cuenta de que había truco, me explico……

Lutero aporto el libre examen

Si ese monstruo terrorífico,  que hacía que “El Espirítu Santo, se contradijese a si mismo”;  porque cualquiera podía hacerle decir a la Biblia lo que quería, llegando a la contradicción más absurda
Pues bien es mentira, como es mentira, lo del “cree fuerte, peca más fuerte” Gracias a Dios, y a su Siervo Lutero, al que Dios bendiga, el libre examen, nos trae la libertad de expresión, la libertad de prensa, y, dentro del mundo de la Iglesia, el estudio de la Biblia, la oración personal bíblica
Si uno lee la Exhortación pastoral del gran Papa Benedicto XVI,  Verbum domine; verá como allí sin nombrar a Lutero, se habla de lo que se puede, no es textual encontrar en la lectura de la Biblia, que por cierto leer la Biblia en la Iglesia, no quiere decir hacerlo en el banco de la Parroquia, si no dentro de la Comunidad eclesial que llega a los primeros, pero me pierdo
Al ser la Biblia, los 72 libros Palabra de Dios,  su mensaje es infinito
Tenemos un primer mensaje, que no se puede obviar que es el destinado a los primeros, lo que esta escrito
Un segundo que es el eclesial, el destinado a la comunidad, pero también a mi, como parte de la Iglesia
Un tercero, que va incluido en los anteriores que es el destinado al lector
Ningún protestante por leer la Biblia va decir que Jesús murió ahorcado, se exceptúa a los TJ, que no cuentan
Naturalmente uno se puede equivocar, pero yo como católica tengo la autoridad de La Iglesia, sé que jamás el mensaje de salvación de un texto sagrado, puede contradecir a otro, y siempre tiene que ser un mensaje de salvación, vamos que nadie puede cargarse a su hijo adolescente, amparándose en lo que iba hacer Abraham y lo que hizo el cacho burro bestia animal de Jafet
Lutero nos recordó que nos salva Jesús
Esto es muy importante, porque casi se nos había olvidado, con tantos rollos que teníamos pensábamos que nos salvaba tener un trocito de madera de la barca de Pedro, o rezar esta  ú aquella plegaria, o matar moros, y Lutero nos dijo que no,  nos salvó Jesús, y nos salva aceptar su salvación, que es creer en Él, con lo que conlleva que es hacer su Voluntad
Leía hace  2 días,  el diario de Santa Teresa de Lisieux;  una chiquita impregnada de Biblia por todos los poros; precisamente porque no da citas, ya que la hizo su palabra, su pensamiento,  en un punto dice, que tiene que ser santa, luego añade; “ya sé que por mis méritos no; que no tengo ningunos; pero mi “Amado”; aceptará el esfuerzo de su pequeña florecilla, y, me cubrirá con sus méritos infinitos”; pues bien ese es un pensamiento de Lutero

Lutero nos trajo la libertad “biblica”

Nunca estuvo prohibido leer la Biblia, pero había que leerla en latín, e incluso cuando ya había traducciones a la lengua vernácula; se dejaba bien claro, que  se podía leer en esas traducciones, con textos aclaratorios, no se podía dejar “que el Espíritu hablase”; por ende tampoco estudiar la Biblia;  sólo había una interpretación, con lo cual se hacía  absurda su lectura
Naturalmente la Palabra de Dios es infinita,  no se contradice, eso si, no puede decir “no”, donde dice “Si”,  y, naturalmente ha de ser leída dentro de La Iglesia, con mayúscula, que no tiene que ver con la iglesia; para esto es muy importante, leer la exhortación de Benedicto XVI,  “Verbum domine”
Pero esto no va de Biblia, sí no de Lutero, y Lutero, nos acercó la Biblia, al traducirla y al permitir el libre examen; qué dice La Escritura a cada uno, en su lugar como miembro de la Iglesia, como hijo de Dios en el mundo

Los bienes que trajo Lutero al mundo

Adelanto  el derecho a la educación para todos, todos pobres y ricos debía saber leer, para poder dar a conocer a Jesús, para leer la Biblia
El advenimiento de la democracia, de la libertad de pensamiento y de cathedra

Pero Lutero hizo cosas mal hechas

Cosas que con La Biblia en la mano, no podía hacer, no debió hacer
Apoyo a los señores feudales, y fue contra los campesinos causando, permitiendo e incluso ordenando la muerte de cientos de ellos, siguiendo la Biblia, tendría que haberse puesto del lado de los campesinos
Persiguió a los que no pensaban como él, y, persiguió a muerte, Roma también, pero es que el mal que hace uno, no justifica el que hace el otro
Introdujo, o mejor dicho acepto la norma de Carlos I de España V de Alemania, de que los súbditos tuviesen la religión de sus príncipes, por eso Suecia, es oficialmente luterana, aunque parece ser que eso ha cambiado, o va cambiar

Para despistados

Nunca quiso acabar con La Iglesia, ni dividirla, ni nada parecido, nunca rechazo el culto a La Virgen, de hecho en su tumba hay una imagen de María, él oraba a María, sabía que sin Ella no tendríamos a Jesús, a sus seguidores se les olvido

Yo no sé si Lutero está en el Cielo, espero que sí, porque Dios es Amor, porque lo creo para eso, para el Cielo, y, porque toda su vida lo busco, y, él que busca encuentra, por eso como cristiana católica, rezo por Lutero, porque para nuestro Dios no hay tiempo, y, al tiempo le pido a Dios por Lutero, que por su Hijo Jesús  nos haga uno, que ya lo somos en su Hijo, para que el mundo crea

Texto completo del papa Francisco en la oración ecuménica en Suecia, en la catedral luterana de Lund



Zenit.- Roma. En el primer acto público del Papa Francisco en su viaje de dos días a Suecia que inicio hoy lunes en la catedral de Lund, después de la oración ecuménica pronunció las siguientes palabra:
“Permaneced en mi, y yo en vosotros”(Jn 15,4). Estas palabras pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera y nosotros los sarmientos; y que, como ´´el esta unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él si queremos dar fruto.

En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: “Señor ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a tí para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza, y caridad”. Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros,de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor

Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora en el contexto de la conmemoración común de la ¨Reforma de 1517”,tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.