miércoles, 18 de enero de 2017

Estructuras de pecado



Estructuras de pecado

Que existe el pecado, es algo que todos sabemos bien, quien no lo sepa al psiquiatra, pero además del pecado, existen las causas que lo motivan, las averías, esas estructuras de pecado, en las que todos estamos inmersos

Ahora en pleno Octavario,  se nos pide reconciliarnos, y, para pedir perdón, para reconocer el pecado, hemos de ver que lo causa

La Desunión es un pecado, una ofensa a Dios, a Cristo que quiso una sola Iglesia, y que nosotros hemos hecho añicos

Y, aquí podemos poner muchas estructuras, cada comunidad, cada persona tendrá más o menos vinculación

1º la Soberbia el habernos creído los elegidos, despreciando a los otros
2º el Desprecio hasta el insulto, y, la persecución muchas veces a los que no coincidían con nosotros en todo
3º La ignorancia no el desconocimiento, el no saber,  si no el no habernos formado
4º La oración egoísta, por mi, por los míos
5º El no reconocer el bien, los bienes del otro, proceden de Dios
6º exaltar demasiado a veces hasta la idolatría, las imágenes de piedra, de cartón piedra, olvidando la imagen de Dios que es cada ser humano desde su concepción hasta su muerte

Podría seguir hasta el infinito

No somos dueños de La Verdad


Nos creemos dueños de la verdad la verdad es Jesús que es sólo de Dios

Todos, los católico y los no católicos, y algún ateo majete también, por eso vamos a imponerla, y tachamos a quien no coincide  con nuestro trocito de verdad, de la particular, de todo, menos de bonito

Decía un poeta, uno de los pocos poetas que admiro

¿La verdad, cual, tú verdad?  Esa no me interesa, la tuya, tu verdad guárdatela, y ven conmigo a buscarla. Antonio Machado

La Verdad no es de nadie, porque es Jesús,  y, Jesús es sólo de Dios, por eso tenemos que buscarla, La Verdad, y dejar que caigan nuestras verdades, que muchas veces son mentira

Los medios tenemos muchos

La oración y el estudio bíblico, tan recomendado por los últimos papas, y los buenos sacerdotes, como D. Antonio Roura

Los Pp de la Iglesia

Los concilios, sobre todo el último el Vaticano 2º, muchos quieren un tercer concilio, y no se han enterado, de lo que dijo el primero
Las encíclicas de los Papas, sus exhortaciones, bulas,  documentos
En lugar de eso
Qué hace la mayoría, ver qué dijo tal o cual vidente, o supuesta vidente, o lo que dice el mono, con perdón de los monos que va a tal o cual canal, que hace la mayoría, o que dice
Y, claro está,  así nos va

Luego defender la Verdad con la palabra apoyada en La Palabra, dar testimonio, ofrecerla no imponerla como están haciendo nuestros mártires en Siria y  otros países

Adorar a Dios en verdad no por rivalidad


Tenemos que adorar a Dios en verdad no por rivalidad; los cristianos tenemos que adorar a Dios, reconocer que es Dios, el Primero, y, el Último, El Otro, Él que es, y Él que esta,  El Creador, Uno y Trino, nuestro Padre

Adorar que es hacer su voluntad, buscarla, amar su Palabra que es algo más que la Biblia eso es una ínfima parte, su Palabra es su Verbo Jesús, pedirle, suplicarle, alabarle, dar le gracias pedirle perdón

No olvidar que vive en cada hombre, que su Hijo nos dijo, lo hecho a otro, es hecho a Él
Adorar a Dios en verdad, como Él quiere, no para sobresalir por encima de otros cristianos no por rivalidad

Dios no precisa templos lujosos todo el mundo es suyo, no veo cristiano  gastar dinero en hacer una iglesia que parezca un palacio, cuando hay tanta miseria en el mundo

Jesús no está solo en, el Sagrario, está también en el vagabundo, en el refugiado, no se puede citar el texto de la unción en Betania sacándolo de contexto, al Señor Jesús no le importa que El Sagrario no sea de oro, que el Cáliz solo tenga un baño dorado,  si gracias a eso, no se muere de frio en la calle

La liturgia si debe mostrar la grandeza de Dios, es tan grande, que no lo logrará nunca, y, si lo lograse malo, pero no debe alejar a la gente de Dios, debe hacer que el pueblo, participe, que le sea cercano, que le muestre un Dios Amor, un Dios encarnado, hecho carne


Los católicos no podemos ir, y los otros tampoco,  a demostrar que somos los mejores, porque  Jesús ya nos dijo, que Bueno, sólo su Padre, sólo Dios

Octavario por La Unidad de los cristiano día primero


Octavario por la Unidad día primero

Bajo el lema,  “Dejaos reconciliar con Dios”; se inicia hoy, el Octavario de Unidad por los cristianos, todos estamos hoy llamados a orar, sin importar el nombre, si no el apellido, cristiano, y eso somos los anglicanos, bautistas, católicos, ortodoxos, luteranos, hemos de orar,  y estos días más unos con otros, unos por los otros

El lema del día de hoy es “Uno ha muerto por todos” 2 Cor, 5, 14; ese Uno es Jesús, y al haber muerto ya nos ha unido, el 2º párrafo del texto para la oración de hoy dice

“Ya que Cristo murió por todos, «todos en cierto modo han muerto» (2 Co 5, 14). Muriendo con Cristo, nuestro viejo modo de vida se ha vuelto una cosa del pasado y hemos entrado en una nueva forma de existencia: la vida en abundancia –una vida en la que podemos experimentar consuelo, confianza y perdón, también hoy– una vida que continúa teniendo sentido también después de la muerte. Esta nueva vida es vida en Dios.”

Pablo afirma que es así, “Uno ha muerto por todos, luego todos murieron”; eso es lo que representa y refleja el bautismo,  mucho mejor representado en el de inmersión, la persona se ahoga, la que sale es otra, cuando Jesús  murió en La Cruz, todos y cada uno, morimos con Él, pero al resucitar resucitamos con Él, como parte de su Cuerpo, Jesús es La Cabeza, nosotros cada uno, células, yo soy católica, cristiana católica, y no soy más miembro de Cristo que el cristiano luterano, y, las divisiones entre nosotros, entre los cristianos como recuerda el Papa Francisco, le duelen a Jesús, y escandalizan al mundo, a los demás por los que también murió Jesús

Pensemos en un momento, en un brazo dislocado, el dolor es insoportable, y lo sé por experiencia; pues Jesús, por culpa nuestra de todos los cristianos que somos sus miembros tiene todo El Cuerpo dislocado

Decía San Clemente, Papa y Padre de la Iglesia
“¿Para qué desgarramos y despedazamos los miembros de Cristo; y nos encendemos contra nuestro propio  Cuerpo? Hasta tal punto llegamos de insensatez, que olvidamos que somos miembros los unos de los otros” (epístola a los romanos XL VI, 7)
Los textos bíblicos para la oración de hoy son

DÍA 1
Uno murió por todos (2 Corintios 5, 14)

Isaías 53, 4-12
Entregó su vida como ofrenda expiatoria
Salmo 118, 1. 14-29
No me ha entregado a la muerte
1 Juan 2, 1-2
Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados
Juan 15, 13-17
Dar la vida por los amigos


martes, 3 de enero de 2017

MENSAJE DE SU SANTIDAD FRANCISCO A SU SANTIDAD BARTOLOMÉ I, PATRIARCA ECUMÉNICO, POR LA FIESTA DE SAN ANDRÉS

(RV).- En la fiesta de San Andrés, Patrono de la Iglesia de Constantinopla, el Papa Francisco dirigió un mensaje al hermano Bartolomé I que junto a todo el Patriarcado hoy celebra a su santo Patrono. Como cada año, también en esta ocasión una delegación de la Santa Sede, encabezada por el Cardenal Kurt Koch, se encuentra en Estambul por la Fiesta del Patriarcado Ecuménico. Una visita que el Patriarcado devuelve cada 29 de junio enviando a Roma una delegación por la Fiesta de los Santos Patronos Pedro y Pablo.
Texto completo del Mensaje
Me alegra mucho, Vuestra Santidad, renovar la tradición de enviar una delegación a la solemne celebración de la fiesta de San Andrés Apóstol, Patrono del Patriarcado Ecuménico, para transmitirles mis mejores deseos, mi amado hermano en Cristo, así como a los miembros del Santo Sínodo, al clero ya todos los fieles reunidos en recuerdo de San Andrés. De esta manera, me complace responder a su costumbre de enviar una delegación de la Iglesia de Constantinopla para la fiesta de los santos Pedro y Pablo, santos patronos de la Iglesia de Roma.
El intercambio de delegaciones entre Roma y Constantinopla con motivo de las respectivas fiestas que honran a los hermanos apóstoles Pedro y Andrés es un signo visible de los lazos profundos que ya nos unen. Así también, es una expresión de nuestro anhelo de una comunión cada vez más profunda, hasta el día en que, si Dios quiere, podamos testimoniar nuestro amor el uno por el otro compartiendo la misma mesa eucarística. En este camino hacia la restauración de la comunión eucarística entre nosotros, estamos sostenidos por la intercesión no sólo de nuestros santos patrones, sino por la serie de mártires de todas las edades que "a pesar de la tragedia de nuestras divisiones ... han conservado un apego a Cristo Y al Padre tan radical y absoluto como para conducir hasta el derramamiento de sangre "(San Juan Pablo II, Ut unum sint, 83).
Es para los católicos una fuente de verdadero estímulo que en el Gran y Santo Concilio celebrado en junio pasado en Creta, se haya confirmado el firme compromiso de restablecer la unidad de los cristianos. Siempre fiel a su propia tradición, Su Santidad siempre ha permanecido consciente de las dificultades existentes a la unidad y nunca se ha cansado de apoyar las iniciativas que fomentan el encuentro y el diálogo. Sin embargo, la historia de las relaciones entre los cristianos ha sido tristemente marcada por conflictos que han dejado una profunda impresión en la memoria de los fieles. Por esta razón, algunos se aferran a las actitudes del pasado. Sabemos que sólo la oración, las buenas obras comunes y el diálogo pueden permitirnos superar la división y acercarnos unos a otros.
Gracias al proceso de diálogo, en las últimas décadas los católicos y los ortodoxos han empezado a reconocerse como hermanos y hermanas, a valorar mutuamente los dones y juntos han proclamado el Evangelio, han servido a la humanidad y la causa de la paz, han promovido la dignidad de El ser humano y el valor inestimable de la familia, y cuidamos de los más necesitados, así como la creación, nuestro hogar común. El diálogo teológico llevado a cabo por la Comisión Internacional Conjunta también ha hecho una contribución significativa a la comprensión mutua. El reciente documento Sinodalidad y Primacía en el Primer Milenio. Hacia un entendimiento común al servicio de la unidad de la Iglesia es el fruto de un largo e intenso estudio realizado por miembros de la Comisión Internacional Conjunta, a quienes expreso mi más sincera gratitud. Si bien quedan muchas preguntas, esta reflexión compartida sobre la relación entre sinodalidad y primacía en el primer milenio puede ofrecer un fundamento seguro para discernir las maneras en que se puede ejercer la primacía en la Iglesia cuando finalmente se reconcilian todos los cristianos de Oriente y Occidente.
Recuerdo con gran cariño nuestro reciente encuentro en Asís con otros cristianos y representantes de tradiciones religiosas reunidos para ofrecer un llamamiento unido a la paz en todo el mundo. Nuestra reunión fue una feliz oportunidad para profundizar nuestra amistad, que se expresa en una visión compartida de las grandes cuestiones que afectan la vida de la Iglesia y de toda la sociedad.
Su Santidad, estas son algunas de mis más profundas esperanzas que he querido expresar en un espíritu de genuina fraternidad. Al asegurarle mi recuerdo cotidiano en la oración, renuevo mis mejores deseos de paz, salud y abundantes bendiciones para usted y para todos aquellos que están confiados a su cuidado. Con sentimientos de afecto fraterno y de cercanía espiritual, cambio con Vuestra Santidad un abrazo de paz en el Señor.


© Derechos de Autor - Libreria Editrice Vaticana

lunes, 2 de enero de 2017

El Papa Francisco firma la declaración católico luterana

El Papa Francisco firma la declaración conjunta católico-luterana: este es el texto completo
En su visita a Suecia con ocasión del quinto centenario de la Reforma protestante, el Papa Francisco ha participado en un acto ecuménico en la catedral luterana de Lund y posteriormente se ha firmado una declaración conjunta católico-luterana en la que se pide dejar atrás los conflictos pasados para buscar un espíritu de comunión. A continuación, le ofrecemos la declaración íntegra firmada en Suecia.

Declaración conjunta
Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma
Lund, 31 de octubre de 2016
«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).
Con corazones agradecidos
Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre católicos y luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.
Pasar del conflicto a la comunión
Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que luteranos y católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.


Nuestro compromiso para un testimonio común
A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).
Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.

Francisco firmó este documento junto con Munib Yunan, obispo luterano de Jordania y Tierra Santa, y actual presidente de la Federación Mundial Luterana

Pedimos a Dios que católicos y luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, luteranos y católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.
Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

Uno en Cristo
En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes comunidades y asociaciones cristianas mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.
Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero
Exhortamos a todas las comunidades y parroquias luteranas y católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, católicos y luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

Fuente Zenit. org


la Revolución de la ternura. El Papa en Malmo Suecia



«A los cristianos se nos pide protagonizar la revolución de la ternura»: el Papa, en el 


Malmö Arena

Texto completo del discurso de Francisco en el Malmö Arena
Queridos hermanos y hermanas:
Doy gracias a Dios por esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma, que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo.

El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena. Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica. Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social.

Saludo cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo. Los exhorto a seguir adelante por el camino de la cooperación.

He escuchado con atención los testimonios, de cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios.




Pranita se ha referido a la creación. Es cierto que toda la creación es una manifestación del inmenso amor de Dios para con nosotros; por eso, también por medio de los dones de la naturaleza nosotros podemos contemplar a Dios. Comparto tu consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común, y que generan graves consecuencias también sobre el clima. Como bien has recordado, los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos, y son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos.



Todos somos responsables de la preservación de la creación, y de modo particular nosotros los cristianos. Nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos. Pranita, te animo a seguir adelante en tu compromiso en favor de nuestra casa común.

Monseñor Héctor Fabio nos ha informado del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Les pido una oración especial por esa tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana. Que sea una oración que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto.

Marguerite ha llamado nuestra atención sobre el trabajo en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz. Lo que tú consideras como una misión, ha sido una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy, gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. Te doy las gracias por el hecho de que ahora, incluso en el exilio, sigues comunicando un mensaje de paz. Has dicho que todos los que te conocen piensan que lo que haces es una locura. Por supuesto, es la locura del amor a Dios y al prójimo. Ojalá que se pudiera propagar esta locura, iluminada por la fe y la confianza en la Providencia. Sigue adelante y que esa voz de esperanza que escuchaste al inicio de tu aventura continúe animando tu corazón y el corazón de muchos jóvenes.

Rose, la más joven, ha manifestado un testimonio realmente conmovedor. Ha sabidosacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte. En lugar de malgastar sus fuerzas en situaciones adversas, las ha empleado en una vida fecunda. Mientras escuchaba tu historia, me venía a la mente la vida de tantos jóvenes que necesitan de testimonios como el tuyo.


Me gustaría recordar que todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por él. Rose, te agradezco de corazón tus esfuerzos y tus desvelos por animar a otras niñas a regresar a la escuela y, también, el que rece todos los días por la paz en el joven estado de Sudán del Sur, que tanto la necesita.

Después de escuchar estos testimonios valientes, y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesitad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad.

Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge.

Dentro de poco escucharemos el testimonio del Obispo Antoine, que vive en Alepo, ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales. Las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, que dura ya más de cinco años. En medio de tanta devastación, es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad.

Es admirable también que tú, querido hermano, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios. Cada uno de ellos está en nuestros corazones y en nuestra oración. Imploremos la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos de aquella región.

Queridos hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades. Que estas historias nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos. Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz y de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana.

Fuente  Zenit. org