sábado, 7 de octubre de 2023

Viejas reflexiones ecumenicas


Mis viejas reflexiones ecuménicas para orar. Año 2017
Octavario por la Unidad día primero
Bajo el lema,  “Dejaos reconciliar con Dios”; se inicia hoy, el Octavario de Unidad por los cristianos, todos estamos hoy llamados a orar, sin importar el nombre, si no el apellido, cristiano, y eso somos los anglicanos, bautistas, católicos, ortodoxos, luteranos, hemos de orar,  y estos días más unos con otros, unos por los otros
El lema del día de hoy es “Uno ha muerto por todos” 2 Cor, 5, 14; ese Uno es Jesús, y al haber muerto ya nos ha unido, el 2º párrafo del texto para la oración de hoy dice
“Ya que Cristo murió por todos, «todos en cierto modo han muerto» (2 Co 5, 14). Muriendo con Cristo, nuestro viejo modo de vida se ha vuelto una cosa del pasado y hemos entrado en una nueva forma de existencia: la vida en abundancia –una vida en la que podemos experimentar consuelo, confianza y perdón, también hoy– una vida que continúa teniendo sentido también después de la muerte. Esta nueva vida es vida en Dios.”
Pablo afirma que es así, “Uno ha muerto por todos, luego todos murieron”; eso es lo que representa y refleja el bautismo,  mucho mejor representado en el de inmersión, la persona se ahoga, la que sale es otra, cuando Jesús  murió en La Cruz, todos y cada uno, morimos con Él, pero al resucitar resucitamos con Él, como parte de su Cuerpo, Jesús es La Cabeza, nosotros cada uno, células, yo soy católica, cristiana católica, y no soy más miembro de Cristo que el cristiano luterano, y, las divisiones entre nosotros, entre los cristianos como recuerda el Papa Francisco, le duelen a Jesús, y escandalizan al mundo, a los demás por los que también murió Jesús
Pensemos en un momento, en un brazo dislocado, el dolor es insoportable, y lo sé por experiencia; pues Jesús, por culpa nuestra de todos los cristianos que somos sus miembros tiene todo El Cuerpo dislocado
Decía San Clemente, Papa y Padre de la Iglesia
“¿Para qué desgarramos y despedazamos los miembros de Cristo; y nos encendemos contra nuestro propio  Cuerpo? Hasta tal punto llegamos de insensatez, que olvidamos que somos miembros los unos de los otros” (epístola a los romanos XL VI, 7)

He escogido el  tercer párrafo, del texto para el día de hoy
“En los últimos años, el aislamiento social y la creciente soledad se han vuelto asuntos importantes en Alemania, como también en otras sociedades contemporáneas. Los cristianos están llamados a desarrollar nuevas formas de vida comunitaria en las que compartimos nuestros medios de sustento con los demás y afianzamos la ayuda entre las generaciones. El llamamiento evangélico a no vivir para nosotros mismos sino para Cristo es también un llamamiento a abrirnos a los demás y a romper las barreras que nos aíslan.”
Los cristianos estamos siendo perseguidos en Asia, Africa, estamos junto con otras personas siendo víctimas del odio, la sinrazón y la locura de un par de locos satánicos, porque no merece otro nombre, quien mata en nombre de dios, asi con minúscula, porque ese dios es falso, y no merece otra cosa, pero esto también nos puede llevar a los cristianos a los seguidores de Jesús, a los que formamos parte de Su Cuerpo, aunque no estemos en plenitud de unidad, a olvidar de que Espíritu somos, como les paso a Santiago, a Juan, a despreciar a los musulmanes, y, personas de otra religión que viven con nosotros en Europa; dejar que satanas, que es quien esta detrás del terrorismo, de todo, pero más del terrorismo mal llamado religioso, nos haga despreciar, y, hasta odiar, y pedir la expulsión, de los musulmanes, u otros  acusando a uno, por lo que hacen todos, sería dejar que el Mal venza, y, no va vencer, pero tampoco podemos dejar  que no se respete y se ofenda nuestra condición de cristianos
Trabajemos juntos, y oremos juntos por La Unidad, y, porque Europa conserve vivo su legado cristianos, sin despreciar a nadie, pues Dios esta en todos, los que aman su voluntad


¿Dónde puedo identificar yo experiencias de Damasco en mi vida?

La pregunta no es fácil,  casi podría decir que Damasco, Damasco no he tenido ninguno, pero luego pensando lo mejor, si

Fui criada en un ambiente de respeto y tolerancia, lo que no era común en mi país, ni en mi época, con todo, y, aunque algunos libros de texto, se salían de la norma, los más nos enseñaban que los otros eran el enemigo, y, con cuernos, la forma de algunos de describir a Lutero, era todo menos cristiana, doy por hecho que la forma de describir al Papa en el caso de los luteranos, o de otros cristianos, iría en el mismo sentido
Pues bien, yo tuve el encuentro con Jesús, con su Palabra  por medio de varias personas y situaciones, después hubo más, me fui volví, etc.
Aunque pongo primera, segunda, etc. no voy por orden
La primera fue una viejita evangélica, con una fe profunda, un gran amor por Jesús, yo le iba cambiar tebeos, ella me enseñó a dejarme guiar por el Espíritu Santo, al orar su Palabra, a que Jesús estaba en mí, que no era preciso ir a Jerusalén; nunca intento atraerme cero proselitismo, podría escribir páginas contando esta experiencia, que me hizo ver a los otros cristianos como hermanos

La segunda fue una profesora de religión, esta mujer ya fallecida, me descubrió, o Dios por ella, que la religión no  era una asignatura, no era un juego, era una “religación con Dios”

El tercero mi párroco, de él aprendí amar la Biblia, confiar en La Palabra de Dios”, aprendí también a orar con los otros hermanos mi vivencia ecuménica nació en mi parroquia, por ella llegue al grupo de animación ecuménica al que pertenezco
La cuarta fue en una vigilia pascual, hace muchos años, por primera vez al encender la vela en la vela que el otro había encendido en el Cirio que representa a Jesús,  sentí que la Fe era algo, que como la sangre, circulaba de unos a otros, que no podía quedarme con mi Fe, para mí, tenía que encender más velas; esto tenía también una dimensión ecuménica.

Ya llegamos al cuarto día de oración bajo el lema
“lo viejo ha pasado” 2 Cor 5, 17
Me quedo con la oración final
Señor Jesucristo, 
el mismo ayer, hoy y siempre.
Cura las heridas de nuestro pasado;
bendice hoy nuestra peregrinación hacia la unidad
y condúcenos hacia tu futuro,
en el que serás todo en todos,
con el Padre y el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén

Son muchas las heridas que nos hemos hecho unos a  otros, el ponernos a mirar y lamer nuestras llagas pueden no sólo ralentizar si no frenar el Camino a la Unidad, tenemos que dejar que sea Jesús el médico que nos cure


El lema es “Una nueva realidad está presente, 2 Cor 5, 18
Y hoy escojo el evangelio, Jn 3, 1-8
El encuentro de Jesús con Nicodemo, un texto hermoso, poético, con movimiento como todos los de Juan; 
Nicodemo va ver a Jesús, de noche, es decir busca a Jesús, busca la verdad cuando no la ve, cuando todo esta oscuro, negro, no hay que pensar en nuestras ciudades con luces, no, este hombre es imagen de los que pasan noche oscura, y, también de los que en cierto modo tienen algún tipo de noche oscura ecuménica, que se dicen, yo al menos lo hago muchas veces, “que forma de perder el tiempo”, si esto es imposible, pero entonces vas a Jesús, asi de noche, y Él te dice lo mismo que dijo a Nicodemo
A Nicodemo le dijo, que tenía que nacer de nuevo, para entrar en el Reino, nacer de nuevo también en el Ecumenismo, cambiar el chip, dirían los chicos de hoy, pensar como Jesús, dejar el yo fui, el yo siempre, el me enseñaron, por, el, Jesús dice, Jesús quiere
Nicodemo, puso la nota graciosa diciendo, que nadie podía, entrar de nuevo en su madre para volver a nacer; o lo que es lo mismo, diríamos en el campo de la búsqueda de la unidad, a mis años no puedo cambiar
Pero Jesús no se quedó ni se queda callado, “El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de donde viene, así es todo nacido del Espíritu”
En Pentecostés, el Espíritu Santo, se manifestará como Viento huracanado, este Viento ha soplado sobre los cristianos, está soplando, barriendo lo que nos separa, juntando lo que nos une, limpiándonos, lo hace, si le damos permiso, pero el movimiento ecuménico no ha surgido por iniciativa humana, es un Don suyo, y, Él que hizo posible la encarnación del Verbo la Concepción virginal humana de Jesús, Él también modela hace posible, que su Cuerpo místico, nazca de nuevo, nos introduce, “ en el seno materno, en el útero de Dios, que es Padre y Madre; y nos recrea de nuevo
Si podemos nacer de nuevo, confiemos en Dios


Hoy bajo el lema
“Dios nos ha reconciliado con Él” 2 Cor 5, 18
Hoy escojo el primer párrafo del texto para este día, dice lo siguiente
“La reconciliación tiene dos caras: es al mismo tiempo fascinante y aterradora. Nos atrae de modo que la deseamos: dentro de nosotros, entre nosotros y entre nuestras diferentes tradiciones confesionales. Pero nos damos cuenta del precio a pagar y esto nos aterra, ya que la reconciliación implica renunciar a nuestro deseo de poder y de reconocimiento. En Cristo, Dios nos reconcilia gratuitamente consigo, aunque nos hayamos separado de él. La acción de Dios, sin embargo, trasciende también esto: Dios no sólo reconcilia consigo a la humanidad, sino a toda la creación.”
Sí, porque la reconciliación no es estar dispuesto a perdonar, desde el pedestal de falso dios ofendido, aceptar  a los que vengan, o retornen, dando por hecho que nosotros, somos los elegidos, los perfectos, los buenos….
Los que no tienen nada que cambiar; ni que dejar, los otro sí, y esto  nos lo podemos aplicar todos y cada uno de los cristianos
No, la reconciliación va más lejos, por eso es difícil, imposible humanamente, porque la reconciliación, implica ver en qué modo cada Iglesia, cada Comunidad, pero también cada cristiano en particular ha sido, infiel al Evangelio, por ende a Jesús, y, a sus hermanos, a partir de ahí a todos
Es adelantarse al abrazo, a pedir perdón, a dejar actitudes, formas de ser  de actuar que hieren al otro, es tratar de conocerlo
Es si también perdonar, pero primero pedir perdón, de corazón, ver nuestros fallos
Dios que no nos necesitaba para nada, nosotros si nos necesitamos unos a otros nos perdonó en su Hijo, lo envío a la tierra hablarnos de su perdón y de su Amor, y en vez de condenarnos por su muerte, por Ella, nos hizo sus hijos, nos unió a Jesús; quitémonos de la cabeza que somos adoptivos, somos naturales, Jesús el Cristo es Hijo natural de Dios, si somos miembros suyos, a fuerza hemos de ser hijos naturales, pues ningún padre lo es de la cabeza de su hijo y no del pie, por eso tenemos que amarnos, perdonarnos, buscarnos
Dios nos quiere unidos, no quiere a su Hijo, con El Cuerpo quebrado
Demos el paso, no sólo para perdonar, si no antes que nada, para pedir perdón


Y me quedo con el lema del día de hoy
El ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5, 18-19)
Ministerio como sabemos todos, menos los políticos claro está, significa servicio
En La Iglesia tiene que haber este servicio, algunas Iglesias cristianas lo tienen, los católicos, y los ortodoxos entre ellos
Es lo que llamamos la Confesión, o la penitencia, que debería abrirse también hacia el ecumenismo
Personalmente sería bueno, que los que tenemos este Sacramento, llevásemos los pecados propios contra La Unidad, al Sacramento, pero es posible, que no todo confesor lo entienda, y además se quedaría corto, porque al que primero hay que pedir perdón es al que se ofendió
“Si vas a presentar tu ofrenda, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo, contra ti, deja la ofrenda y ve primero a reconciliarte con tu hermano”
Por ello creo sería bonito, que una vez al año, si es más mejor los cristianos de distintas denominaciones  nos reuniéramos fuera del octavario, para orar juntos, y para pedirnos perdón, y perdonarnos, si hay motivo concreto, por  ese motivo concreto, si;  no por la falta de testimonio que damos ante el mundo con nuestra división

El lema de este día, es Reconciliados con Dios; 2 Cor 5, 20
De las lecturas me quedo con el Evangelio de Juan, Jn 20, 12-18
El evangelista con una gran ternura nos narra la aparición de Jesús, a María de Magdala, la Magdalena
Empieza diciendo, que se había quedado fuera, llorando junto al sepulcro, cuántas personas lloran porque atraviesan una noche oscura, porque creen haber perdido la fe, para ellos su fe, yace en un sepulcro, viejos recuerdo familiares, fe de infancia; también en el campo de la división pasa algo parecido, hubo un tiempo lejano, en que éramos Uno, ahora lloramos por nuestras divisiones, que vemos imposible de subsanar
María echa una mirada al interior del sepulcro y ve dos ángeles, símbolo de la presencia de Dios, tal vez los dos evoquen las dos naturalezas de Jesús, la divina y la humana, ellos le preguntan por qué llora, ella responde porque se han llevado a mi Señor, y, no sé dónde lo han puesto.
Del mismo modo, cuantos que desearían creer, aceptar a Jesús, no saben dónde está, que Iglesia lo tiene, por eso andan desalentados; y, también muchos o algunos cristianos parecen perdidos
Se encuentra con Jesús, pero no lo reconoce; para Ella Jesús esta muerto, ahora ve al Jesús glorioso, no puede reconocerlo, Jesús le pregunta lo mismo que los ángeles, porque llora, y ella lo toma por el jardinero, y le dice, que le diga donde lo ha puesto
A veces la oración sin ganas, a la fuerza, la oración no el rezo, la oración bíblica orante, el estudio bíblico que lo ha de acompañar, la formación ecuménica y teológica, parecen una pérdida de tiempo, un decir se a uno mismo aquí no hago nada, de aquí no va salir nada, con la esperanza de que aquello devuelva a la fe de la infancia, a un tiempo, a otro tiempo de La Iglesia, y, entonces El Señor se hace presente, pero no a nuestro modo, al suyo, tal como es Glorioso
Y viene la tentación de una fe privada particular, El Señor para mi, solita, para mi Iglesia, la cerrazón, a la que los cristiano católicos fuimos muy dados, y los españoles más, “Santiago y cierra España”, Jesús para nosotros, cerramos puertas, no queremos saber nada de los otros, porque nos vamos a salvar solitos” otros  de otra denominación se hacen lo mismo, pero Jesús no transige, no lo podemos retener, el tiene que subir al Padre, que es nuestro Padre, a su Dios que es nuestro Dios, el subir no quiere decir, que se vaya a las nubes, en Dios no hay latitudes, es decir que su Humanidad unida hipostáticamente a Dios, entra plenamente en Él, pero Dios está en todo lugar, Jesús está para siempre con nosotros, para ello tenemos que dejar se vaya al Padre, aceptar el plan de Dios, la redención saber que Dios es todo, para todos
Esto suscita, en la Magdalena y en nosotros una misión la de ir anunciar a los otros hermanos que Jesús vive, que Dios es nuestro Padre, que somos hermanos, qué sentido tienen ya las divisiones

miércoles, 2 de agosto de 2023

Buscar el consuelo...


Buscar el Consuelo en la Palabra de Dios. Es en primer lugar creer que es su Palabra. Y. Saber que es Veraz y su Palabra es creadora, hace lo que dice.
Y, tomada desde el punto de vista, de la oración por La Unidad de todos los que creemos en Jesús. El Verbo encarnado en María Virgen, muerto por nuestros pecados, resucitado para nuestra justificación. Dios con el Padre, y el Espíritu Santo.
Saber que ante Dios ya estamos unidos. Los cristianos de La Jerusalén celeste, no tienen banderas, son ya Uno, como Las Tres Personas divinas, son Un solo Dios
La Unidad que sabemos el Padre nos dará, cuando quiera, y como quiera, no va ser por los buenos que somos los católicos, ni los anglicanos etc. 
No va ser por esto ni por lo otro
Sí dependiera de nosotros tendríamos derecho a tener miedo; pero depende de Dios, Jesús como Cabeza de su Iglesia, oro, ora por ella al Padre. Jesús pide al Padre que seamos Uno como ellos son Uno. Juan 17, lo pide para que el mundo crea en su Venida, y porque lo dividido no subsiste.
Por eso sí nos apoyamos en La Palabra en La Escritura, sabremos que Dios nos oye, aunque no lo veamos. Y Sabremos además que si La Escritura nos dice que Jesús murió también por el otro para hacerlo hijo de Dios, lo mismo que murió por mí.
Yo no puedo insultar a mi hermano en mi caso cristiano acatólico, llamándole cismático, hereje...ni él a mí llamándome papista. Pues La Escritura es clara. Quien insulte a su hermano, merece el Infierno
Pero es que tampoco le puedo llamar, ni él a mí hermano separado, pues aunque nos separen aún algunas  cosas, estamos unidos por el bautismo a Cristo. Y Fuimos lavados en su Sangre
Los cristianos todos, sean cual sea el nombre que nos den o demos. Somos hermanos de Sangre. De la Sangre de  Jesús que nos lava, de la de nuestros hermanos que a lo largo de la historia, han vertido su Sangre con Cristo para dar testimonio de La Resurrección. También hoy día.
Aceptar eso, porque así lo dice La Escritura es buscar Consuelo en La Palabra, cuando vemos que la búsqueda de La Unidad parece hacer traspié, o damos mal ejemplo
Pero hacer como hacemos muchas veces, buscar versículos sueltos sacados de su contexto, para tirarlos al hermano a la cabeza como perdigones, eso es profanar La Palabra, eso se llama Sacrilegio, y esos versículos así usados ya no son Palabra de Dios, son tonterías nuestras.
Busquemos Consuelo y Esperanza en La Palabra, para seguir orando y trabajando por La Unidad.

Dar la vida por los amigos


Dar la vida por los amigos

Es la esencia de la Fe cristiana, Jesús que nos llama amigos, es más desde su Glorificación nos llama hermanos; nos dice que es la mayor muestra de Amor, él la tuvo con nosotros, siendo aún enemigos y nos dice que nos llama amigos no esclavos. Pues no ha mostrado lo que hace
Dar la vida por los amigos no es solo eso es algo extraordinario morir físicamente por un amigo
No dar la vida, es saber gastarse en el día a día, por el bien del amigo, del hermano que para el cristiano es tiene que ser cualquier hombre, redimido por Cristo.

Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados

 

Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados
La verdad no me gusta verlo así, porque pone al Dios Padre Madre infinitamente bueno, como un dios insaciable de sangre.
No, Jesús murió por obedecer al Padre, lo matamos nosotros no el Padre, murió porque nos enseñó el Amor del Padre, nos enseñó quien era, nos mostró como ir a Él, nos dijo que él era el Camino. Pudo librarse de la muerte, pero eso exigia, renegar del Padre y de sí mismo
Por eso lo matamos, y, él nos regaló el premio que le dió el Padre, y que ya tenía, nos llevó con él, nos unió así, para ello, pidió al Padre nos perdonase porque no sabíamos lo que hacíamos.
El Padre Madre infinito, lo hace, porque lo había mandado desde su Seno de Madre Infinita, a buscar a sus hermanos. Como Jacob había mandado a  José a buscar a sus hermanos.

Murió por nuestros pecados


Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados. No es que Dios fuese un sádico que reclamase sangre, para tapar su honra, Dios no tiene honra, no tiene a nadie por encima, qué le pueda decir. “Debería darte vergüenza dejar que se rían de tí” Pero Dios nos quería y quiere con él, y como habíamos extraviado el Camino, tenía que mandar al único que nos lo podía enseñar y llevar con él, y sabía lo que íbamos hacer, lo sabía el Padre, el Hijo, y el Espíritu, sí los Tres que son el Uno, lo sabían. Pero eso no frenó al Dios Amor, Jesús el Verbo de Dios, el Hijo Único del Padre, se encarnó en María la Virgen de Nazaret, para llevarnos al Padre, y eso implicaba la  muerte y muerte en Cruz.
Por eso decimos con Pablo, que siendo pecadores Jesús murió en la Cruz por nosotros.
Y sí Jesús murió en la Cruz, sí se hizo hombre para morir en La Cruz por mí, es que yo para Dios valgo mucho, no soy cualquier cosa, pero como resulta que también murió por este y el otro, y aquel hermano al que como no es de mi grupo, de los míos insulto, juzgo mal, y llamó lo que no debo, resulta que ese hermano con él que aún no estoy en plenitud de unión por la Fe, también es alguien de mucho valor para Dios, y si lo es para Dios, para Jesús ha de serlo para mí.
Por eso tengo que amar y respetar al hermano, y orar para que Dios cuando quiera, y como quiera nos una en La Iglesia de su Hijo, la que es su Cuerpo y Esposa.
Para que seamos Uno, como el Dios Trino es Uno. Para que el mundo crea.

Pedir con Jesús

 

Pedir con Jesús La Unidad que Él pidió al Padre. Los cristianos tenemos que orar al Padre en unión con Jesús, que es mucho más que citarlo al final, con el amén. 
Es pedir en unión con él, con su corazón, sus sentimientos, ser su voz, como él es nuestra voz ante el Padre.
El Cuarto Evangelio, nos habla de la Oración sacerdotal de Jesús, en la que pide al Padre que sus seguidores, de todos los tiempos seamos Uno, como ellos son Uno, se esta hablando ya de La Trinidad aunque aún de forma imperfecta.
Claro está, Jesús históricamente no dijo está oración, no era el lugar, muchas cosas por no decir todas las que se dicen, tardaron en suceder
Esa plegaria la Pone La Comunidad Joánica, la del Discípulo Amado, antes del comienzo de La Pasión, y la pone en labios del propio Jesús, y lo hace bajo el Viento del Espíritu Santo, de la Ruhah divina, no es por tanto una mentira, una fantasía, que se inventó un señor.
No es absoluta Verdad, aunque el hecho históricamente no sea cierto.
La Comunidad joánica conoció las primeras deserciones, y él sabía que Jesús nos quiere unidos, y por eso con La Iglesia de la que Jesús es Cabeza, ora, y pide al Padre en Nombre de Jesús La Unidad. Lo hace con los sentimientos de Jesús, y Jesús ora con su Iglesia y en su Iglesia que es su Cuerpo y su Esposa.
Y por eso los cristianos tenemos que orar por La Unidad, no para que el hermano se haga de mi Iglesia, que si puede llevar “el mío”, malo, porque La Iglesia solo puede ser de Cristo, no orar para que el otro, el hermano sea de los míos, sino para que Dios por Jesús, su Hijo en atención a su plegaria y su obediencia manifestada en La Cruz, nos una a todos en La Iglesia de su Hijo, para que seamos Uno, como ellos son el Uno, y el mundo crea, y sea salvado.

Uno murió por todos


Uno murió por todos. No murió por unos de un grupo, no murió por los más buenos, no murió por todos, los malos y los malísimos buenos no había
Pero no murió viéndolos como masa, no murió libremente aceptó la muerte, por mí, como si yo fuese la única criatura humana en el mundo.
Y lo mismo hizó por cada uno
Sí me amó hasta ese extremo, es que está locamente enamorado de mí. Y, yo tengo que corresponder a ese amor
Cómo amando a los que él ama
Y, quienes son, pues aquellos por quienes dio su vida
Sí hubiese alguien por quien Cristo no hubiese muerto en La Cruz, a ese tal vez no tendría que amarle
Pero Cristo murió por todos
Por eso los cristianos hemos de amarnos, y amar a todos.