martes, 24 de febrero de 2015

Atravieso, Samaria

¿ Atravieso Samaria?

Atravesar Samaria, es ir al encuentro del hermano que no comparte la totalidad de la Fe, al hermano que incluso te rechaza, aunque  no lo haga siempre expresamente

Pero también es ir  al hermano, que si bien comparte la misma fe,  se diferencia en su modo de vivirla, y, a veces hace de sus vivencias, su propio dogma

No es fácil, atravesar Samaria, no es fácil, porque los de un lado, y, los del otro, somos culpables de que la relación sea mala

Pero esa no es la pregunta que se me hace, se me pregunta, si atravieso, Samaria

Mi respuesta es que en ocasiones lo he intentado, pero me he encontrado, con un rechazo radical, rayano en la falta de educación, rechazo visceral por quienes se creían portadores, y, dueños de La Verdad, y, temían perderla, naturalmente, esto me detuvo, en ese caso, no puedo, ni pienso atravesarla

Pero hubo otros encuentros, en Facebook, en ETF; con hermanos no católicos, en donde  he descubierto, que el Espíritu sopla donde quiere, como descubrió Jesús, y, estoy dispuesta a seguir intentando cruzar Samaria

Con los hermanos católicos, que se construyen sus propios dogmas, ahí a veces es más difícil

Lo que sí, he descubierto, es que Samaria se puede cruzar,  es decir las diferencias no son insalvables,  tal vez no podamos llegar a la unión, aquí, salvo ortodoxos, pero si al diálogo, y, la oración, somos hermanos, nos une más que nos separa, tenemos el mismo Padre, el mismo Hermano, y, nos alienta el mismo Espíritu, ahora de nuevo nos unen a los ortodoxos los mártires, si, Samaria se  puede cruzar

jueves, 19 de febrero de 2015

Que hace, mi Iglesia, que hago yo; por la busqueda de la Unidad Cristiana


Mi Iglesia, o, mejor La Iglesia Católica, hace, y, ha hecho mucho por buscar el acercamiento, la Unión, con los otros miembros de Cristo, con los que la Unidad  aún no es plena

Desde Juan XXIII, hasta Francisco, el actual Papa,  ha sido un caminar lento, pero  sin pausa, se ha reconocido que tienen los mismos medios de salvación que nosotros, que la Iglesia Católica

Se han firmado importantes acuerdos, entre la Iglesia de Roma, y, las Iglesias, ortodoxas, luteranas, anglicanas

Los abrazos de Pablo VI, y, Francisco, al Patriarca Ortodoxo

Las visitas, y, oraciones conjuntas de los distintos Papas, hasta el actual, a Iglesias, y, Comunidades no católicas

El pedir perdón, por las faltas que cometimos en el pasado

El dejar de llamarlos herejes, cismáticos

Para llamarlos, “hermanos separados”

Y, por último hermanos

Y, esto es sólo un resumen

Qué hago yo


En primer lugar, secundar lo que hace La Iglesia de la que soy miembro por el bautismo, y, secundarlo con la Oración

Ser miembro de un grupo de Ecumenismo,  sería ecumenista, aunque no estuviese en el grupo

Estudiar, y, formarme, para conocerlos

Orar por ellos, y, con ellos, es decir orar con las peticiones del CMI, entre otras, unirme a la celebración del Octavario, con el grupo de ecumenismo al que pertenezco, celebrando un día, con hnos de otras Iglesias, y, Comunidades

Invitarlos a conocerlos

Ver el programa, “Buenas noticias”; y, dar como miembro de la Iglesia Católica, y, como mi ecumenista mi opinión en el Factbook

Verlos como hermanos, pues han recibido el mismo bautismo, admirar a muchos, como a los últimos mártires

Ahora hace falta saber qué hacen ellos, y, nada, salvo la excepción de algunos ortodoxos, y, de la gente que hace el programa “Buenas noticias”; se han quedado anclados en el pasado, y, ni siquiera se molestan en conocer

Si, los líderes de algunos, tienen de vez en cuando relaciones con el Papa, bueno, visitas de cortesía, pero no olvidemos que el Papa, es el Jefe del Estado Vaticano, y, la grosería quedaría muy mal

Pero de hecho, a los católicos ni siquiera nos llaman cristianos, olvidando, que la única Iglesia, que viene derechita desde Pentecostés es la que preside Francisco, sin olvidar sus fallos, ni pecados, no la forman ángeles, si no seres humanos,  todos los demás son trozos desprendidos de la misma, hasta la misma de Roma, es un trozo desprendido de si misma

La Iglesia, entendiendo como tal la Jerarquía, el Papa, seguirá en el Camino de la Unidad

Yo, por mi parte, con la ayuda de la gracia de Dios, seguiré como hasta ahora, aunque siempre buscando caminos nuevos, tomando fuerza en la oración, porque a veces, muchas, algunos de dentro (católicos) de no tan dentro (hermanos no católicos) me dan ganas de tirar la toalla

Así que lo dejo en manos de Dios, y, lo encomiendo a la intercesión de María, ante, el único Mediador, Cristo Jesús, al fin, y, al cabo, cuando la Iglesia nació, los Apóstoles, se hallaban  en oración con Ella, lo dice la Biblia, en la que creemos todos, y, que no dice, nada por llenar página


jueves, 5 de febrero de 2015

La Diversidad nos enriquece mutuamente


San Pablo,  lo dijo mucho mejor, de lo que yo, lo voy explicar la diversidad de los cristianos, de todos los que creemos en Jesús, lejos de perjudicarnos, de mermar nos, nos  enriquece

No tenemos que ser todos iguales, como clones, si, hay verdades de Fe, que hemos de creer todos, y, quien por ejemplo no crea que Jesús es Dios, que murió, y, resucito, no es cristiano, aunque se lo llame, lo mismo quien no crea en la Trinidad.....

Pero hay un montón de cosas, que tanto unas Iglesias, o, Comunidades, como incluso dentro de cada Iglesia, se han ido, añadiendo, y, hasta a nivel particular, bueno particular de grupo, se han ido añadiendo a lo largo de los siglos

Pienso en las Iglesias Orientales Católicas,  que parecen tan distintas de la Iglesia romana, de los Ordinariatos anglicanos de los anglicanos que entraron  a la plena Comunión de la Fe Católica

En ritos como el mozarabe, y, a esto añadase que en unas partes se de mucha importancia al rezo del Rosario en el templo, en otros a la Liturgia de las Horas, a retiros, a novenas

Muchas veces se puede caer en el error, de que lo nuestro, lo nuestra Iglesia, es lo mejor, y, dentro de la misma, la de mi rama, y, lo de mi parroquia, o, movimiento, y, dentro de eso, lo que yo, practico, y, no es así, es sólo una forma, y, la de los otros es tan válida, lo que hace es enriquecer el Cuerpo, e incluso, si la vida del Cuerpo peligra, pues hay que extirpar ese "granito"; pero aquí no va de extirpaciones, si no, de reconocer, que la Unidad, sólo es en lo Esencial, la Fe, en lo demás, modo de vivirla, de celebrarla, de orar, diversidad en el respeto, admitiendo, lo de los otros, y, compartiéndolo, eso nos enriquece no podemos ser iguales

Porque como dice Pablo, " si todo el cuerpo fuera ojos, no tendría oídos", sería un monstruo

Jesús eligió 12 hombres los 12 distintos, incluso los que eran hermanos, Simón, y, Andrés,  Juan, y, Santiago, y, enseguida a la Iglesia se sumaron todo  tipo de personas judíos, y, gentiles, y, el Evangelio, se inculturizo

Por eso, no podemos poner trabas a la Unidad, pretendiendo hacer dogma de lo que sólo son ritos, no podemos imponer nuestra diversidad, incluso en cosas de ella, si es preciso habrá que estar dispuestos a "extirpar", por el bien del Cuerpo de Cristo; pero ojo, los otros deberán hacer lo mismo, claro que eso, medida extrema

sólo hay que practicar el consejo de San Agustín

"En lo esencial Unidad( Credo)

En la Diversidad respeto( mi forma de orar no es mejor que la tuya, el modo de vivir el sacerdocio los orientales no es mejor que la  latina, e inversa,,,)

Y, por encima de todo, el Amor, La Caridad"


martes, 3 de febrero de 2015

Al Forastero, siempre se le ofrece agua, también en las viejas aldeas de Galicia

"Al forastero siempre se le ofrece agua; también en las viejas aldeas de Galicia "

Uno de los textos para la  semana de la oración de este año,  dice, que en Brasil, al forastero siempre se le ofrece agua, pues bien  no sólo en Brasil, también en Galicia, al menos en las viejas aldeas, cuando uno llegaba a la aldea, fuera la suya, o, la de otro, lo primero que se encontraba, eran las puertas abiertas,  y, si “el jefe principal”, es decir, el can de palleiro,  te dejaba entrar, una voz de mujer, casi siempre,  te decía, ¿Queres, un vaso de auga”,  agua, que se tenía en la sella, o en cubos, recién traída del pozo, o de la fuente, un agua, fresca, rica, aunque seguramente, no lo descartaría, el perro, y, el gato de la casa,  habrían  bebido en ella,  naturalmente después del agua, si se podía se ofrecía vino, tocino, jamón, chorizos

Ahora claro, ha cambiado, los pocos que se quedaron en las aldeas, viven con los adelantos de la ciudad, y, en vez de un vaso de agua,  te dicen. ¿Queres un cerveixa, o, unha cocacola, ou non  tes sede?

Una forma de decirte, si quieres refrescos, vete al bar, aunque lógicamente hay de todo

Pero la enseñanza, de esto es que tanto los gallegos, como los brasileños, sabían, saben que el agua, es un elemento necesario para la vida, lo saben porque sus campos no dan fruto si no tienen agua,  saben que el agua es un don de Dios, en la ciudad no, tienes que pagarla, saben que al que llega cansado, al que se acerca sediento, o, que presumes sediento, debes brindarle, ese don de Dios, que es el agua

Y, si eres el visitante, el caminante, sabes que debes aceptarla, aunque seas hombre, o mujer de ciudad, debes tener ese acto, humilde de compartir antes que nada, un vaso de agua


Y, así también todos los cristianos hemos de saber compartir los dones del Espíritu Santo, compartir lo que nos une, y, no ocultar lo que nos separa

jueves, 29 de enero de 2015

Es lógico el indiferentismo de los católicos ante el ecumenismo

Mi trabajo ecuménico personal

Indiferentismo ecuménico

A la gente creyente no le interesa el ecumenismo,  y, esto es lógico, por un lado esta la poca formación  de los cristianos, salvo excepciones la desinformación que hay en una gran parte de los que se confiesan cristianos católicos,  es inmensa, un gran número de practicantes, se reducen a misas, en las que están, novenas, y, ven a los otros, cristianos, como el coco

Hay, con todo,  grupos de gente que participan en los octavarios, más por la novedad, y, también porque hay gente, que se apunta a todo, así, que si en su parroquia, o, iglesia, les hablan del mismo,  pues no irán todos los días, pero si acudirán a la celebración extraordinaria, que se celebre, en tal, o, cual, iglesia

Pero eso, no implica, que les importe lo más mínimo, la búsqueda de la Unidad,  personalmente creo, que es porque son gente inteligente, yo, estoy en un grupo católico de animación ecuménica, y, la verdad cada día, estoy más desencantada,  y, me parece una perdida soberana de tiempo, no quiero yo decir que este mal, orar por La Unidad, esta muy bien, pero eso, lo puedo hacer sin tener que ir a ninguna reunión,  la formación si se precisa acudir, pero es que con mi formación, no se va unir nadie,  que yo sepa, porque se origino,  tal  cisma, o, que dio origen a tal Iglesia, o, Comunidad, , o, que cree tal, o cual hermano no católico, aumenta mi escasa cultura, pero no acerca,  no es camino a la Unidad, sobre todo, cuando el otro el supuesto hermano,  se niega al diálogo,  o, como me decía un Pastor evangélico,  no podemos orar juntos,  y, el argumento que daba, es que no sabía si, éramos Iglesia, los católicos,  justo los que estamos desde el principio, amen de que, si esos cristianos, si lo son, porque yo, también tengo derecho a dudarlo, oran lo harán con los Salmos, y, el Padrenuestro, que no creo hayan tenido, la desvergüenza de  colocar a su nombre, cuando uno, se toma la valentía, de decir a otro, que cree en Dios, como él, en su mismo Dios, que no puede orar con él,  demuestra que es un necio, y, un soberbio, amen de un supino ignorante

No todos, son así, otros simplemente no contestan, a estos todo mi respeto,  otros incluso participan en celebraciones conjuntas pero luego hacen, un  proselitismo asqueroso

Y, es que dejando las Ortodoxas a un lado, a las otras Iglesias, y, Comunidades,  les importa un bledo, el buscar no, ya la Unidad, si no el acercamiento, con la Iglesia Católica, aunque de cara a la galería,  tengan reuniones con el Papa, las fotos quedan muy bien, ni siquiera nos consideran cristianos,  este título se lo reservan para ellos, no hacen nada para propiciar la Unidad,  ejemplo la Iglesia anglicana, que  yendo incluso de su propia gente, ha ordenado una sacerdote obispo;  como si fuera algo, de primera necesidad

Cuando en Facebook,  o cualquier otro sitio de Internet, entra uno a dialogar con un no católico, lo máxime a lo que llega, es a que te feliciten por lo que coincides con ellos, pero un poco así, como cuando uno, da la razón a un niño pequeño

Pero no se vaya uno a pensar que en el mundo católico, interesa el ecumenismo, nada de eso, salvo excepciones, los curas pasan olímpicamente, ni durante los días del octavario, salvo alguna excepción hacen mención,  y, si alguno se le escapa alguna petición, será de prisa y corriendo, y, hasta es posible que se anuncia en alguna hoja parroquial, que del 18 al 25 se celebra un octavario de oración por la Unidad, eso, y, los carteles que anuncian la celebración conjunta es todo

Después interesa más la novena a San Norberto, por ejemplo, en la que la gente da limosnas, con las que se puede hacer algo, lo otro mejor lejos


Con todo este panorama, es lógico, que la gente no tenga interés en el tema ecuménico

viernes, 19 de diciembre de 2014

Texto completo del discurso del patriarca Bartolomé I en la Divina Liturgia en San Jorge

     
El patriarca señala que la responsabilidad de los cristianos es grande frente a Dios, a la humanidad y a la historia
Por Redacción
CIUDAD DEL VATICANO, 30 de noviembre de 2014

(Zenit.org <http://www.zenit.org)

Santísimo y amado Hermano en Cristo, Francisco, Obispo de Roma,
Gloria y alabanza damos a nuestro Dios Trino que nos ha concedido la alegría inexpresable y el honor particular de la presencia personal de Vuestra Santidad, durante el festejo de este año de la memoria sagrada del fundador, a través de su predicación, de nuestra Iglesia, el Apóstol Andrés el Primer Llamado. Agradecemos cordialmente a Vuestra Santidad el precioso don de su bendita presencia entre nosotros, junto con su venerable Séquito. Con amor profundo y gran honor os abrazamos dirigiéndoos el cordial abrazo de la paz y del amor: “Gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Rom 1,7). “Porque nos apremia el amor de Cristo” (2 Cor 5,14).
Todavía conservamos fresco en nuestro corazón el recuerdo de nuestro encuentro con Vuestra Santidad en la Tierra Santa en común peregrinaje piadoso al lugar donde nació, vivió, enseñó, padeció, resucitó y ascendió, allí donde estuvo antes, la Cabeza de nuestra fe, así como también el agradecido recuerdo del evento histórico del encuentro allí de nuestros inolvidables predecesores el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Athenágoras. Aquel encuentro de ellos, hace ya cincuenta años, en la Santa Ciudad, cambió la dirección del curso de la historia; los paralelos y algunas veces enfrentados caminos de nuestras Iglesias se encontraron en la visión común del descubrimiento de la pérdida de su unidad, el amor congelado ha vuelto a inflamarse y fue acelerada nuestra voluntad de hacer todo lo que esté de nuestra parte para que de nuevo se edifique nuestra comunión en la misma fe y en el Cáliz común. Desde entonces se abrió la vía de Emmaús, vía probablemente larga y algunas veces escabrosa, pero sin retorno, invisiblemente caminando junto con nosotros el Señor, hasta que Él se nos revele “en el partir el pan” (Luc 24,35).
Esta vía la han seguido desde entonces y la siguen todos los sucesores de estos inspirados jefes, instituyendo, bendiciendo y apoyando el diálogo de la caridad y de la verdad entre nuestras Iglesias para la elevación de los obstáculos acumulados por un milenio completo en las relaciones entre ellas, diálogo entre hermanos y no, como antiguamente, de adversarios, precisando con toda franqueza la palabra de la verdad, pero también respetándose recíprocamente como hermanos.
Dentro de este clima del camino común trazado por nuestros mencionados predecesores, os acogemos hoy también, Santísimo Hermano, como portador del amor del Apóstol Pedro a su hermano el Apóstol Andrés, el Primer Llamado, cuya memoria sagrada solemnemente celebramos hoy. Según costumbre sagrada, instituida y observada ya desde décadas por parte de las Iglesias de la Antigua y Nueva Roma, representaciones oficiales de ambas intercambian visitas durante la fiesta patronal de cada una de ellas, para que también a través este modo sea demostrada la hermandad carnal de los dos corifeos Apóstoles, que de común han conocido a Jesús y han creído en Él como Dios y Salvador. Esta común fe la han transmitido a las Iglesias que han fundado con su predicación y han santificado con su martirio. Esta fe han vivido y han dogmatizado los Padres comunes de nuestras Iglesias, reunidos desde oriente y occidente en Concilios Ecuménicos, heredándola en nuestras Iglesias como fundamento inquebrantable de nuestra unidad. Esta fe, que hemos conservado en común en el oriente y en el occidente por un milenio, somos llamados nuevamente a ponerla como base de nuestra unidad, de modo que “manteneos unánimes y concordes” (Fil 2,2) avanzamos junto con Pablo adelante “olvidando lo que queda atrás y lanzando hacia lo que está por delante” (cfr. Fil 3,14).
Porque en verdad, Santísimo Hermano, nuestra obligación no se limita en el pasado, sino que se extiende sobre todo y, especialmente en nuestros días, en el futuro. Porque, ¿para que vale nuestra fidelidad al pasado, si esto nada significa para el futuro? ¿Qué utilidad tiene nuestro orgullo por todo que hemos recibido, si todo esto no se traduce en vida para el hombre y el mundo de hoy y del mañana? “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre” (Hebr 13,8), y su Iglesia viene llamada a tener su visión dirigida no tanto al ayer, sino al hoy y al mañana. La Iglesia existe por el mundo y por el hombre y no por si misma.
Nuestra visión dirigida al hoy no puede evitar nuestra agonía también para el mañana. “Luchas por fuera, temores por dentro” (2 Cor 7,5). Esta comprobación del Apóstol para su época, vale integra hoy también para nosotros. Porque, mientras todo el tiempo que nos ocupamos con nuestras contradicciones, el mundo vive el temor de la supervivencia, la agonía del mañana. ¿Como puede sobrevivir mañana una humanidad afligida hoy por muchas divisiones, conflictos y enemistades, muchas veces también en el nombre de Dios? ¿Cómo será repartida la riqueza de la tierra más justamente de modo que no viva mañana la humanidad una esclavitud más horrible, que jamás  conoció antes? ¿Qué planeta encontrarán las próximas generaciones para habitar, si el hombre moderno con su avidez lo destruye cruel y irremediable- mente?
Muchos ponen hoy sus esperanzas en la ciencia; otros en la política; otros en la tecnología. Pero ninguna de estas puede garantizar el futuro si el hombre no adopta la llamada de la reconciliación, del amor y de la justicia; la llamada de la aceptación del otro, del diferente, aún también del enemigo. La Iglesia de Cristo, que es la primera que ha enseñado y ha vivido esta predicación, debe aplicarla en primer lugar para sí misma “para que el mundo crea” (Juan 17,21). He aquí el porque urge como jamás en otro tiempo el camino hacia la unidad de los que invocan el nombre del gran Pacificador. He aquí el porque la responsabilidad de nosotros los cristianos es grande frente a Dios, a la humanidad y a la historia.
Santidad,
 La Iglesia de la Ciudad de Constantino que por primera vez os acoge hoy con mucho amor y honor, como también con profundo reconocimiento, lleva en sus hombros una pesada herencia, como también una responsabilidad tanto para el presente como para el futuro. En esta Iglesia la Divina Providencia ha puesto, a través del orden instituido por parte de los sagrados Concilios Ecuménicos, la responsabilidad de la coordinación y de la expresión del consenso de las Santísimas Iglesias Ortodoxas locales. Dentro de esta responsabilidad trabajamos ya intensamente para la preparación del Santo y Gran Concilio de la Iglesia Ortodoxa, que se decidió fuera convocado aquí, con la benevolencia de Dios, dentro del año 2016. Las comisiones responsables trabajan ya febrilmente para la preparación de este gran evento en la historia de la Iglesia Ortodoxa, por el éxito del cual pedimos también vuestras oraciones.
Desgraciadamente, la comunión eucarística entre nuestras Iglesias, rota desde hace mil años, no permite todavía la constitución de un común Gran y Ecuménico Concilio. Rezamos que una vez restablecida la plena comunión entre ellas no tarde en resurgir también este gran e ilustre día. Hasta aquel bendito día, la participación de cada una de nuestras Iglesias en la vida sinodal de la otra será mostrada con el envío de observadores, como ya sucede, por medio de vuestra gentil invitación, durante los Sínodos de vuestra Iglesia, y como, esperamos, que sucederá también durante la realización, con la ayuda de Dios, del nuestro Santo y Gran Concilio.
Santidad,
 Los problemas que la coincidencia histórica levanta hoy frente a nuestras Iglesias nos imponen que superaremos el girar en torno nosotros mismos, para afrontarlos con la más estrecha colaboración posible. Los modernos perseguidores de los cristianos no preguntan a qué Iglesia pertenecen sus víctimas. La unidad, por la cual nos comprometemos, se realiza ya en algunas regiones, desgraciadamente, a través del martirio. Tendamos en común la mano al hombre moderno, la mano del único que puede salvarlo a través de Su Cruz y Su Resurrección.
Con estos pensamientos y sentimientos expresamos también ahora la alegría por la presencia entre nosotros de Vuestra Santidad, agradeciéndola y rezando al Señor que por las intercesiones del celebrado hoy, el Apóstol Primer Llamado y de su hermano en carne Pedro Protocorifeo, proteja Su Iglesia y la conduzca al cumplimiento de Su santa voluntad.
¡Bienvenido entre nosotros, muy querido Hermano!
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Texto íntegro de la Declaración Común del Papa Francisco y del Patriarca Ecuménico Bartolomé I



Nosotros, el Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, expresamos nuestra profunda gratitud a Dios por el don de este nuevo encuentro que, en presencia de los miembros del Santo Sínodo, del clero y de los fieles del Patriarcado Ecuménico, nos permite celebrar juntos la fiesta de san Andrés, el primer llamado y hermano del Apóstol Pedro. Nuestro recuerdo de los Apóstoles, que proclamaron la buena nueva del Evangelio al mundo mediante su predicación y el testimonio del martirio, refuerza en nosotros el deseo de seguir caminando juntos, con el fin de superar, en el amor y en la verdad, los obstáculos que nos dividen.


Durante nuestro encuentro en Jerusalén del mayo pasado, en el que recordamos el histórico abrazo de nuestros venerados predecesores, el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atengoras, firmamos una declaración conjunta. Hoy, en la feliz ocasión de este nuevo encuentro fraterno, deseamos reafirmar juntos nuestras comunes intenciones y preocupaciones.




Expresamos nuestra resolución sincera y firme, en obediencia a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, de intensificar nuestros esfuerzos para promover la plena unidad de todos los cristianos, y sobre todo entre católicos y ortodoxos. Además, queremos apoyar el diálogo teológico promovido por la Comisión Mixta Internacional que, instituida hace exactamente treinta y cinco años por el Patriarca Ecuménico Dimitrios y el Papa Juan Pablo II aquí, en el Fanar, está actualmente tratando las cuestiones más difíciles que han marcado la historia de nuestra división, y que requieren un estudio cuidadoso y detallado. Para ello, aseguramos nuestra ferviente oración como Pastores de la Iglesia, pidiendo a nuestros fieles que se unan a nosotros en la común invocación de que «todos sean uno, para que el mundo crea» (Jn 17,21).



Expresamos nuestra preocupación común por la situación actual en Irak, Siria y todo el Medio Oriente. Estamos unidos en el deseo de paz y estabilidad, y en la voluntad de promover la resolución de los conflictos mediante el diálogo y la reconciliación. Si bien reconocemos los esfuerzos realizados para ofrecer ayuda a la región, hacemos al mismo tiempo un llamamiento a todos los que tienen responsabilidad en el destino de los pueblos para que intensifiquen su compromiso con las comunidades que sufren, y puedan, incluidas las cristianas, permanecer en su tierra nativa.


No podemos resignarnos a un Medio Oriente sin cristianos, que han profesado allí el nombre de Jesús durante dos mil años. Muchos de nuestros hermanos y hermanas están siendo perseguidos y se han visto forzados con violencia a dejar sus hogares. Parece que se haya perdido hasta el valor de la vida humana, y que la persona humana ya no tenga importancia y pueda ser sacrificada a otros intereses.
Y, por desgracia, todo esto acaece por la indiferencia de muchos


Como nos recuerda san Pablo: «Si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26). Esta es la ley de la vida cristiana, y en este sentido podemos decir que también hay un ecumenismo del sufrimiento. Así como la sangre de los mártires ha sido siempre la semilla de la fuerza y la fecundidad de la Iglesia, así también el compartir los sufrimientos cotidianos puede ser un instrumento eficaz para la unidad. La terrible situación de los cristianos y de todos los que están sufriendo en el Medio Oriente, no sólo requiere nuestra oración constante, sino también una respuesta adecuada por parte de la comunidad internacional.


Los retos que afronta el mundo en la situación actual, necesitan la solidaridad de todas las personas de buena voluntad, por lo que también reconocemos la importancia de promover un diálogo constructivo con el Islam, basado en el respeto mutuo y la amistad. Inspirado por valores comunes y fortalecido por auténticos sentimientos fraternos, musulmanes y cristianos están llamados a trabajar juntos por el amor a la justicia, la paz y el respeto de la dignidad y los derechos de todas las personas, especialmente en aquellas regiones en las que un tiempo vivieron durante siglos en convivencia pacífica, y ahora sufren juntos trágicamente por los horrores de la guerra.


Además, como líderes cristianos, exhortamos a todos los líderes religiosos a proseguir y reforzar el diálogo interreligioso y de hacer todo lo posible para construir una cultura de paz y la solidaridad entre las personas y entre los pueblos. También recordamos a todas las personas que experimentan el sufrimiento de la guerra.


En particular, oramos por la paz en Ucrania, un país con una antigua tradición cristiana, y hacemos un llamamiento a todas las partes implicadas a que continúen el camino del diálogo y del respeto al derecho internacional, con el fin de poner fin al conflicto y permitir a todos los ucranianos vivir en armonía.

Tenemos presentes a todos los fieles de nuestras Iglesias en el todo el mundo, a los que saludamos, encomendándoles a Cristo, nuestro Salvador, para que sean testigos incansables del amor de Dios. Elevamos nuestra ferviente oración para que el Señor conceda el don de la paz en el amor y la unidad a toda la familia humana.

«Que el mismo Señor de la paz os conceda la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros» (2 Ts 3,16).

El Fanar, 30 de noviembre de 2014