martes, 5 de julio de 2016

El Papa Francisco en la Sinagoga de Roma

VISITA A LA SINAGOGA DE ROMA

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Domingo 17 de enero de 2016
Queridos hermanos y hermanas:

Me siento feliz de estar hoy aquí con vosotros en este Templo Mayor. Doy las gracias por sus amables palabras al sr. Di Segni, a la sra. Dureghello y al abogado Gattegna; y os agradezco a todos vuestra cálida bienvenida, ¡gracias! ¡Tada Todà rabbà, gracias!

Durante mi primera visita a esta sinagoga como Obispo de Roma, deseo expresaros, extendiéndolo a todas las comunidades judías, el saludo fraterno de paz de esta Iglesia y de toda la Iglesia católica.

Nuestras relaciones ocupan un lugar muy especial en mi corazón. Ya en Buenos Aires solía acudir a las sinagogas para encontrar a las comunidades que se reunían allí, seguir de cerca las fiestas y las conmemoraciones judías y dar gracias al Señor que nos da la vida y nos acompaña a lo largo de la historia.

Con el tiempo se creó un vínculo espiritual, lo que favoreció el nacimiento de auténticas relaciones de amistad e incluso inspiró un compromiso compartido. En el diálogo interreligioso es fundamental que nos reunamos como hermanos y hermanas ante nuestro Creador y lo alabemos, que nos respetemos y valoremos los unos a otros y tratemos de colaborar. Y en el diálogo judeo-cristiano hay un vínculo único y especial, en virtud de las raíces judías del cristianismo: judíos y cristianos, por lo tanto, deben sentirse hermanos, unidos por el mismo Dios y un rico patrimonio espiritual común (cf. Decl. Nostra Aetate, 4), sobre el cual basarse y seguir construyendo el futuro.

Con mi visita sigo los pasos de mis predecesores. El Papa Juan Pablo II vino aquí hace treinta años, el 13 de abril de 1986; y el Papa Benedicto XVI estuvo entre vosotros hace ya seis años. Juan Pablo II, en aquella ocasión, acuñó la hermosa expresión «hermanos mayores», y de hecho sois nuestros hermanos y hermanas mayores en la fe. Todos ellos pertenecen a una sola familia, la familia de Dios, quien nos acompaña y nos protege como pueblo suyo. Juntos, como judíos y como católicos, estamos llamados a asumir nuestra responsabilidad con esta ciudad, contribuyendo, sobre todo en lo espiritual, y favoreciendo la resolución de los diversos problemas actuales. Espero que crezcan cada vez más la cercanía, la comprensión recíproca y el respeto entre nuestras dos comunidades de fe. Por esto es importante que yo haya venido entre vosotros precisamente hoy, 17 de enero, cuando la Conferencia episcopal italiana celebra la «Jornada del diálogo entre católicos y judíos».

Acabamos de conmemorar el 50º aniversario de la declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, que ha hecho posible el diálogo sistemático entre la Iglesia católica y el judaísmo. El pasado 28 de octubre, en la Plaza de San Pedro, tuve la oportunidad de saludar a un gran número de representantes judíos, a quienes me dirigí de este modo: «Merece una especial gratitud a Dios la auténtica transformación que ha tenido en los últimos cincuenta años la relación entre los cristianos y los judíos. La indiferencia y la oposición dieron paso a colaboración y benevolencia. De enemigos y extraños hemos pasado a ser amigos y hermanos. El Concilio, con la declaración Nostra Aetate trazó el camino: “sí” al redescubrimiento de las raíces judías del cristianismo; “no” a cualquier forma de antisemitismo, y en consecuencia la condenación de toda injuria, discriminación y persecución». Nostra Aetate definió teológicamente por primera vez, de forma explícita, las relaciones de la Iglesia Católica con el judaísmo. Naturalmente ésta no resolvió todas las cuestiones teológicas que nos afectan, pero hizo referencia de modo alentador, proporcionando un importante estímulo para las necesarias reflexiones posteriores. En este sentido, el 10 de diciembre de 2015, la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo publicó un nuevo documento que afronta las cuestiones teológicas que han surgido en las últimas décadas transcurridas desde la promulgación de Nostra Aetate. De hecho, la dimensión teológica del diálogo judeo-católico merece ser cada vez más profundizada, y deseo animar a todos los que participan en este diálogo a continuar en esta dirección, con discernimiento y perseverancia. Precisamente desde un punto de vista teológico, es evidente el vínculo inseparable entre los cristianos y los judíos. Los cristianos, para comprenderse a sí mismos, no pueden dejar de hacer referencia a las raíces judías, y la Iglesia, mientras que profesa la salvación por la fe en Cristo, reconoce la irrevocabilidad de la Antigua Alianza y el amor constante y fiel de Dios por Israel. Junto con las cuestiones teológicas, no debemos perder de vista los grandes desafíos que afronta el mundo de hoy. El de una ecología integral es ahora una prioridad, y cómo los cristianos y los judíos podemos y debemos ofrecer a la humanidad el mensaje de la Biblia sobre el cuidado de la creación.

Conflictos, guerras, la violencia y las injusticias abren profundas heridas en la humanidad y nos llaman a fortalecer el compromiso con la paz y la justicia. La violencia del hombre contra el hombre está en contradicción con toda religión digna de este nombre, y en particular con las tres grandes religiones monoteístas. La vida es sagrada, como don de Dios. El quinto mandamiento del Decálogo es: «No matarás» (Éx 20, 13). Dios es el Dios de la vida y quiere siempre promoverla y defenderla; y nosotros, creados a su imagen y semejanza, estamos llamados a hacer lo mismo. Todo ser humano en cuanto criatura de Dios, es nuestro hermano, independientemente de su origen y de su pertenencia religiosa. Cada persona debe ser vista con benevolencia, como hace Dios, que da su mano misericordiosa a todos, independientemente de su fe y de su origen, y que se ocupa de las personas que más lo necesitan: los pobres, los enfermos, los marginados y los indefensos. Allí donde la vida está en peligro estamos llamados todavía más a protegerla. Ni la violencia ni la muerte tendrán jamás la última palabra frente a Dios, que es el Dios del amor y de la vida.

Tenemos que pedirle con insistencia para que nos ayude a practicar en Europa, en Tierra Santa, en Oriente Medio, en África y en cada parte del mundo la lógica de la paz, de la reconciliación, del perdón y de la vida.

El pueblo judío, en su historia, ha querido experimentar la violencia y la persecución, hasta el exterminio de los judíos europeos durante el Holocausto. Seis millones de personas, sólo por el hecho de pertenecer al pueblo judío, fueron víctimas de la más inhumana barbarie perpetrada en nombre de una ideología que quería reemplazar a Dios por el hombre. El 16 de octubre de 1943, más de mil hombres, mujeres y niños de la comunidad judía de Roma fueron deportados a Auschwitz. Hoy deseo recordarlos de todo corazón: especialmente sus sufrimientos, sus angustias. Sus lágrimas nunca se deben olvidar. Y el pasado nos debe servir de lección para el presente y para el futuro. El Holocausto nos enseña que es necesaria siempre la máxima vigilancia para poder intervenir tempestivamente en defensa de la dignidad humana y de la paz. Quisiera expresar mi cercanía a cada testigo de la Shoah que aún vive; y dirijo mi saludo a todos los aquí presentes.

Queridos hermanos mayores, tenemos que estar verdaderamente agradecidos por todo lo que ha sido posible realizar en los últimos 50 años, porque entre nosotros han crecido y se han profundizado la comprensión recíproca, la mutua confianza y la amistad. Recemos juntos al Señor, para que conduzca nuestro camino hacia un futuro bueno, mejor. Dios tiene para nosotros proyectos de salvación, como dice el profeta Jeremías: «Pues sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros: designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza» (Jer 29, 11). Que el Señor nos bendiga y nos proteja. Haga resplandecer su rostro sobre nosotros y nos dé su gracia. Dirija sobre nosotros su rostro y nos conceda la paz (cf. Nm 6, 24-26). ¡Shalom alechem!



domingo, 3 de julio de 2016

El Papa Francisco y Lutero

A bordo del avión papal
El papa Francisco opinó ayer que “las invenciones de Martín Lutero no eran equivocadas” y que dio “una medicina a la Iglesia” de la época, más ocupada en el poder, el dinero y en la corrupción, señaló. “Las invenciones de Martin Lutero no eran equivocadas, era un reformador. Quizás algunos métodos no eran los justos pero en aquel tiempo (…) la Iglesia no era realmente un modelo a imitar. Había corrupción en la Iglesia, había mundanidad, obsesión con el dinero, el poder”, dijo.
Sus palabras se produjeron durante el vuelo que le trajo de vuelta desde Armenia a Roma y ante los medios que le acompañaron. “Era inteligente, ha dado un paso adelante justificando por qué hacía eso. El dio una medicina a la Iglesia pero después, esa medicina, le ha consolidado en un estado, en un estado de cosas, en una disciplina, en un modo de creer de hacer, un modo litúrgico”, señaló.
Francisco, que viajará a Suecia para celebrar los 500 años de la Reforma Protestante, volvió a lanzar un mensaje ecuménico y pidió que todos los cristianos trabajen y recen “por los pobres, perseguidos, refugiados y gente que sufre”.
¿Benedicto XVI?
Francisco dijo que “solo hay un papa”, después de que un monseñor afirmara que hay dos, “uno activo y otro contemplativo”, y elogió a Benedicto XVI, a quien agradeció haber “abierto la puerta” a los papas eméritos. “Con este alargamiento de la vida, ¿se puede sostener una Iglesia con una cierta edad, con achaques, o no? Él, con coraje y con oración, y también con ciencia y con teología, decidió abrir esta puerta. Y creo que esto es bueno para la Iglesia. Pero hay un solo Papa”, zanjó Francisco.


viernes, 24 de junio de 2016

Sincero homenaje a un hombre de Dios. D. Antonio mi párroco


D. Antonio Roura Lenguas, era mi párroco, un hombre de Dios un santo, él restauro la iglesia de San Jorge, monumento de estilo barroco, que fue antes iglesia de los PP Jesuitas, ahora va cumplir 259 años; instauro la escuela de teología para seglares

Sin embargo yo quiero hablar de  otros temas, su amor por los pobres, que no era de boquilla, era de entrañas, se primera mano, que pago muchas veces, habitación en un hospedaje de primera, a personas que tendrían que dormir en la calle, lo sé, porque soy vecina
Sus homilías de los domingos a la 1 de la tarde, no dejaban a nadie, indiferente, te interpelaban, te sacudían, fueras de mucha misa, o poca, eran reales, espirituales, se  notaba que estaba, Él
Sus retiros, sus meditaciones ante Jesús en La Eucaristía

Su amor a La Virgen, a los niños de la catequesis, a los que mandaba rezar siempre “un avemaría”; para pedir vocaciones al sacerdocio

Cuando pido disculpas por anticipado, si me equívoco casi nadie sabía lo que era el ecumenismo. D. Antonio Roura, celebraba en su parroquia la semana de La Unidad, gracias a esto, yo soy ahora miembro del movimiento de animación ecuménica de la diócesis de Santiago de Compostela, y, recuerdo en una celebración del Octavario, el abrazo fraternal, sincero, y, pastoral dado a un joven Pastor
Siempre hablaba de la Biblia, recomendaba e insistía en su lectura, de oírlo nació mi amor por La Palabra,  eso me llevo a hacer cursos por internet, y, terminar en el grupo del movimiento bíblico de Lugo, en su rama de La Coruña, no fue algo directo, pero si derivado de ese amor que infundía D. Antonio, incluso cuando ya estaba enfermito, y, repetía la homilía volviendo una y, otra vez a lo dicho, repetía también y, a mí me recordaba al Apóstol Juan, como saben, el Apóstol decía; “amense”; D. Antonio, “ En Dios pongo mi esperanza, y, confío en su Palabra”

Acabo con dos anécdotas, cuando fue beatificado, San Josemaría Escriva, fue beatificada, Santa Josefina Bakita, al otro día había retiro. ¿De quien piensan que hablo, del Beato Josémaría?  Pues no, pese a su vinculación al Opus, o, tal vez por ello, Dios lo sabe, hablo de Joséfina Bakita, una negra esclava de la que no se ocupaba nadie

La otra es referida a un día en que había meditación no recuerdo porque, lo que si, recuerdo es que los devotos de Santa Rita, alborotaban un poco, y, con todo cariño los reprendió, enseñando que el trato con Jesús es primero, que no es devoción, es no dijo, obligación, si,   no algo como necesidad, y, es que cuidaba siempre de la formación de los que Dios le había encomendado

Pero mi homenaje, puede quedar aquí, sin dar gracias a su vicario D. Nicolás García, que demostró el cariño, el respeto, y, la veneración que le profesaba, cuando aún podía acudir a la misa, aunque ya no oficiase, lo trataba con el amor y el respeto, con él que se trata a un padre, a un hermano mayor, a Jesús,  esa forma de  tratarlo, fue para mí, la mejor de las homilías de D. Nicolás García, con quien D. Antonio Roura convivio más de 40 años, fue también su apoyo en la enfermedad, junto con otras personas

Gracias D. Antonio Roura
Ruega por nosotros



jueves, 23 de junio de 2016

La importancia del ayuno, y su observancia hoy Proyecto del Documento del Concilio Pan Ortodoxo, adoptado por la V Conferencia pre conciliar en Chambésy, 10-17 octubre 2015


 

   La importancia del ayuno, y su observancia hoy
Proyecto del Documento del Concilio Pan Ortodoxo, adoptado por la V Conferencia pre conciliar en  Chambésy,  10-17  octubre 2015
Publicado conforme a la resolución del Sínodo de los Patriarcas de las Iglesias ortodoxas locales en Chambésy, del 21 al 28 de enero de 2016
  1º El ayuno es un mandato divino; (Gn 2, 16-17); según San Basilio el ayuno es tan antiguo como la humanidad; porque fue instaurado en el Paraíso (Del  ayuno,  1,  3. PG 31, 168 A). Constituye una gran lucha espiritual, y la mejor expresión del ideal ascético de la ortodoxia. La Iglesia Ortodoxa se ajusta fielmente a las disposiciones apostólicas a los cánones conciliares, a las asambleas patrísticas;   y siempre ha proclamado la importancia del ayuno para la vida espiritual del hombre, y para su salud. A lo largo del año litúrgico la Iglesia, señala   y exalta las enseñanzas de los patriarcas sobre el ayuno, el ayuno es necesario al hombre para permanecer alerta, sin fallar ni desfallecer, y, para enardecerlo para el combate espiritual. El ayuno es exaltado en el Triodión, como un don divino, gracia llena de luz, arma invencible, fundamento de los combates espirituales, el mejor camino hacia el bien, alimento del alma, ayuda acordada por Dios, fuente de toda meditación de la vida imperecedera, semejante a la de los ángeles, madre de todos los bienes y todas las virtudes, imagen de la vida futura
2. El ayuno en tanto que mandato es muy antiguo, se halla ya en el Antiguo Testamento (Dt  9,  18;  Es58,  4-10;  Jl  2,  15;  Jon  3,  5-7), y se reafirma en el Nuevo Testamento; antes de emprender su acción en el mundo, El Señor mismo ayuno durante 40 días Lc 4, 1-2; y dio instrucciones referentes al ayuno, Mt 6, 16-18. En el Nuevo Testamento la forma más común de describir el ayuno es como una abstinencia, para el arrepentimiento y el crecimiento espiritual (Mc1,  6  ;  Ac  13,  2. 14,  23  ;  Rm  14,  21) Ya desde los tiempos apostólicos, la Iglesia ha proclamado la importancia del ayuno, y ha definido los miércoles y viernes, como días de ayuno (Did.,  8,  1); así como el ayuno antes de La Pascua (Irénée, in  Eusèbe,  Historia Ecclesiastica  5,  24. PG 20, 497 B- 508 AB).   Ciertamente en la práctica eclesiástica   adoptada durante siglos existía una diferencia; no sólo por el informe relativo al ayuno pascual   (Denys d’Alexandrie,  Epist. ad. Episc. Basilidem,  PG 10,  1277), Pero también con relación al número y con relación al contenido de otros períodos de ayunos, adoptados bajo la influencia de diversos factores, sobre todo litúrgicos y monásticos;   con el fin de preparar a los fieles a las grandes fiestas. De este modo el lazo indiscutible entre el ayuno y el culto, muestra el carácter y el fin del ayuno, y lo sitúa en su relación espiritual, razón por la cual todos los fieles han de aceptarlo, cada uno según sus fuerzas y posibilidades, sin descuidar por ello esta institución sagrada “Ten cuidado que nadie te desvía de esta vía de la enseñanza (…) Si puedes sostener todo el yugo del Señor, serás perfeccionado; si no lo puedes, haces aquel de lo que eres capaz. En cuanto al ayuno, sostenlo según tu fuerza”   Didache, 6, 1-3
3.   En cuanto combate espiritual, el verdadero ayuno en el espíritu está unido a   la oración incesante, y el sincero arrepentimiento, “el arrepentimiento sin ayuno, no vale nada” San Basilio, del ayuno, 1,  3, PG 31, 168 A” así como es nulo el ayuno sin las buenas obras, especialmente en nuestra época donde la repartición desigual e injusta de los bienes; llega hasta a privar a pueblos enteros de su pan de cada día. “Hermanos ayunamos corporalmente, ayunemos también en el espíritu, quebremos toda cadena de iniquidad, quebrantemos las pasiones violentas, denunciemos los contratos injustos, demos nuestro pan al hambriento, y recibamos a los que no tienen hogar”   (Sticher miércoles de la 1ª Semana de Cuaresma, Cf.  Es.  58,  6-7). “Ayunar no es sólo abstenerse de ciertos alimentos, la abstención   de ciertos alimentos no es suficiente para hacer un ayuno agradable, practiquemos el ayuno que Dios aceptara; que le será grato; el verdadero ayuno es apartarse del mal, controlar la lengua, evitar la cólera, alejar los malos deseos, la calumnia, la mentira, y el perjurio, la privación de todo esto es el verdadero ayuno; es por esto que el ayuno es bueno”.( Basilio el Grande, sobre el ayuno 2,  7. PG 31, 196 D). «  La abstención de ciertos alimentos   y la frugalidad en cuanto a la calidad y la cuantía, son la expresión externa del combate espiritual que es el ayuno. El ayuno como indica el mismo término, significa abstenerse de alimentos, pero los alimentos no nos hacen ni más justos, ni menos injustos; el ayuno tiene un significado profundo, del mismo modo que la comida es símbolo de vida, la abstención de alimento lo es de muerte; así mismo los humanos debemos ayunar; a fin de morir al mundo; y después   habiendo recibido el alimento divino, vivir en Dios” (Clemente de Alejandría, PG 9,  704D-705A). Por lo tanto el verdadero ayuno, se refiere al ensamblaje de la vida de los fieles en Cristo, encuentra su   apoyo en la participación en la vida litúrgica; de manera notable en el Sacramento de la Santa Eucaristía

4. El ayuno de 40 días del Señor, es el ejemplo que deben seguir los fieles, Le hace activa su participación a la obediencia al Señor, con el fin de que a través del ayuno pudiéramos gozar por la obediencia de lo que habíamos abandonado por la desobediencia, (Grégoire de Nazianze,  Or.45,  In sanctum Pascha  28, PG 36, 661 A). San Gregorio Palamas, lo resume de manera significativa toda la tradición patrística, de acuerdo a la espiritualidad del ayuno; sobre todo al de la Gran Cuaresma, dándole un sentido Cristo céntrico.
“Pues si ayunas, controlaras tus pasiones, morirás con Cristo, pero resucitaras, y renacerás   con Él; porque has   sido semejante a Él en la muerte, participarás de la Resurrección, y, serás heredero de su vida.  (Or. 13,  in  quinta jej. Dom., PG 151,  161).

5. Según la tradición ortodoxa, la medida de la   perfección espiritual, es la medida en Cristo; “plenitud de la estatura en Cristo, Ef 4, 13”. Es   un puesto muy alto, y cada uno debe, desearlo, esperarlo   y, actuar en consecuencia. Esta es la razón por la cual la ascética es la lucha espiritual, no tiene sitio en la vida actual como la perfección de los perfectos. Todos son llamados a corresponder, según sus fuerzas, a las exigencias de esta alta medida con el fin de alcanzar la salvación, por la gracia. Y los mismos que las practican no se enorgullecen en vano, si no que confiesan; “somos siervos inútiles, no hacemos más que lo que tenemos que hacer, LC 17, 10” nadie puede abandonar,   según la concepción ortodoxa concerniente a la vida espiritual,   el combate bueno del ayuno; pero se   remite a la misericordia de Dios por sus faltas, consciente plenamente de la mediocridad de su situación, y se somete a la autocrítica, porque es imposible acceder a la vida espiritual ortodoxa sin el   combate espiritual del   ayuno
6. La Iglesia ortodoxa como una madre afectiva, ha definido lo que conviene a la salvación, y, puso en primer lugar los periodos santos del ayuno, como un signo de protección dado por Dios; para salvaguardar la vida de los fieles en Cristo, contra las trampas del enemigo. Siguiendo a los Santos Padres preserva como antaño las prescripciones apostólicas, los cánones conciliares, y las tradiciones sagradas. Ella propone siempre, el ayuno sagrado, como la mejor vía para los fieles; para su perfeccionamiento espiritual, y su salvación. Proclama   la necesidad de los fieles de respetar a lo largo del año del Señor, los ayunos prescriptos; estos son “En La Gran Cuaresma, miércoles y viernes, ordenados por los santos cánones, los de Navidad; Santos Apóstoles, y Dormición de La Virgen; los ayunos diarios de la Exaltación de La Santa Cruz; de la vigilia de Epifanía, y de la Degollación de San Juan el Precursor; así como los ayunos propuestos por mandato pastoral, y, aquellos que libremente adopten los fieles
7. Sin embargo La Iglesia por clemencia pastoral; ha puesto límites por misericordia al régimen del ayuno; en   consecuencia aplica los principios eclesiásticos de economía, en caso de enfermedad corporal; de una necesidad imperiosa, o de   dificultad por el tiempo, bajo el discernimiento y la guía episcopal y pastoral de las Iglesias locales
8. De hecho hoy en día, numerosos fieles sea por negligencia; sea por las condiciones de la vida, que ellos consideran, no respetan las prescripciones concernientes al ayuno. Todos estos casos de   no observancia de las prescripciones sagradas del ayuno; que se dan tanto general, como individualmente, deben ser tratadas por La Iglesia con fines pastorales; “Porque Dios no desea la muerte del pecador, pero sí que se arrepienta y viva” (Ez. 33,11); sin el   valor del ayuno deba rebajarse. Permite pues a las Iglesias Ortodoxas locales, la delicadeza de fijar las medidas, en la economía de la misericordia,   y la indulgencia con el fin de aplicarlas para aliviar el peso, del sagrado ayuno, para todos los que tienen dificultades, para respetar todas las prescripciones que estas prescriben, ya sea por razones personales, enfermedad, servicio militar, trabajo, ya sea por razones generales, climáticas, económicas, estar en otro país, dificultad para conseguir el alimento, etc. Aliviando en estos casos particulares el ayuno sagrado en la forma que proceda sin rebajar en ningún caso la institución sagrada del ayuno. Esta clemencia misericordiosa debe ser aplicada por la Iglesia, con gran circunspección sobre todo con   más indulgencia hacia los jóvenes, Para los que las tradiciones, y prácticas de La Iglesia no siempre uniformes.
“Ayunar todos los días es un bien; pero el que ayuna no debe despreciar al que no ayuna. En estos casos   no es preciso legislar, ni forzar, no es conveniente conducir por la fuerza al Rebaño confiado por Dios, es preciso pues usar la persuasión, la dulzura, y, las buenas palabras. (San Juan Damasceno,  De sacris  jejuniis  3, PG 95, 68 B).
9.   En   otro modo, todos los fieles deben observar el sagrado ayuno, y la abstención de alimentos, desde la medianoche anterior a la recepción de la Divina Comunión, conviene también ayunar en señal de arrepentimiento, al hacer un voto espiritual; para el éxito de un sagrado fin; en la tentación, para acompañar las plegarias a Dios; antes del bautismo en el caso de los adultos, antes de la ordenación, en los casos de penitencia, en las peregrinaciones sagradas, y, en otros casos, análogos



traducido del francés de

https://mospat.ru/fr/category/news/page/7/




miércoles, 22 de junio de 2016

Las relaciones de la Iglesia Ortodoxa con la Asamblea del mundo cristiano ( Doc. del Concilio Pan Ortodoxo>)



Las relaciones de la Iglesia Ortodoxa con la Asamblea del mundo cristiano
Proyecto del documento, del Concilio Pan Ortodoxo, adoptado en la V Conferencia Pan Ortodoxa preconciliar, en Chambessy, el 17 de octubre de 2015

1.     La Iglesia Ortodoxa, como Iglesia Católica, Santa, y, Apostólica, cree firmemente, en su profunda conciencia eclesial, que ella ocupa, un lugar preponderante para, para la promoción de la Unidad de los cristianos en el mundo actual

2.     La Iglesia Ortodoxa, se asienta sobre la Fe, en que fue Fundada por N.S. Jesucristo, en la Comunión en la Santa Trinidad, y, en los Sacramentos, esta Unidad, proviene de la sucesión apostólica, y la tradición patrística, en la que vive la Iglesia hasta hoy, La Iglesia Ortodoxa, tiene la misión y el deber de transmitir integra toda la verdad, contenida en La Sagrada Escritura, y, la Santa Tradición, la cual duda a la Iglesia Universal

3.     La responsabilidad de La Iglesia Ortodoxa, no es tanto su misión ecuménica, como la Unidad de la Iglesia, como se expresa en los Concilios ecuménicos, que están en línea con la verdadera Fe, y la comunión en los sacramentos

4.     La Iglesia Ortodoxa ruega sin cesar por la  unión de todos; mantiene un diálogo constante, con los que están separados de ella, con los más lejanos, y, con los más próximos, está a la cabeza de la búsqueda de voces, y, medios para restablecer la unidad de los creyentes en Cristo. Ha participado en el movimiento ecuménico desde su nacimiento, y ha contribuido a su formación y desarrollo posterior, por otra parte, gracias al espíritu ecuménico, y la filantropía que la distingue según la voluntad divina, que quiere que todos los hombres se salven, y vengan al conocimiento de la verdad, 1Tim, 2, 4, La Iglesia Ortodoxa, siempre, ha luchado por el restablecimiento de La Unidad de los cristianos, así pues la participación ortodoxa en el movimiento ecuménico no va de ningún modo en contra de la naturaleza e historia de la Iglesia Ortodoxa, si no que constituye, una expresión consecuente de la fe, y, la tradición apostólica, en las actuales circunstancias

5.     Los diálogos teológicos bilaterales de la Iglesia Ortodoxa, así como su participación en el movimiento para la unidad de los cristianos, se apoyan en la conciencia misma de la ortodoxia, y en su espíritu ecuménico, con el fin de buscar, en base a la Fe y  la Tradición de la Primitiva Iglesia,  de los siete concilios ecuménicos la unidad perdida de los cristianos

6.     Debido a la naturaleza ontológica de la Iglesia, su unidad no puede ser comprometida. La Iglesia Ortodoxa reconoce  la existencia histórica de otras Iglesias, y, Comunidades que no están en comunión con ella, pero cree también que los diálogos que mantiene con sus miembros se deben basar en la clarificación, lo más rápida y objetiva posible de toda la cuestión eclesiológica, y en particular en las enseñanzas que estas mantienen sobre la gracia los sacramentos y la sucesión apostólica, del mismo modo esta favorablemente dispuesta tanto por razones teológicas como pastorales a tomar parte en el diálogo ecuménico, con  las diferentes Iglesias y confesiones cristianas, y a tomar parte en el Movimiento ecuménico contemporáneo convencida de que a la búsqueda de la Unidad ella aporta un testimonio vivo de la plenitud de la Verdad en  Cristo, y de sus tesoros espirituales a todos aquellos que, que están fuera de ella, con el fin de una vía  que lleve a la Unidad

7.     Todas Las Santas Iglesias ortodoxas locales participan con el mismo espíritu en el dialogo teológico oficial, y  la mayoría de ellas en diferentes organismos intercristianos, a nivel bilateral y multilateral,  participan en diferentes organismos nacionales, regionales, e internacionales. La desafortunada crisis  profunda que atravesó el Movimiento ecuménico; esta actividad ecuménica pluridimensional tiene su fuente en la responsabilidad, y, en la convicción de que la convivencia y la comprensión recíproca, la colaboración y los esfuerzos comunes para la Unidad de los cristianos, son esenciales; para no poner obstáculos a creer en el Evangelio de Cristo. 1 Cor 9,12
8.     Es evidente que la Iglesia Ortodoxa en diálogo con las otras Iglesias cristianas no ignora las dificultades anexas a tal empresa; más bien comprende los obstáculos que se presentan, en el camino de la comprensión de la tradición común de la Primitiva  Iglesia; y espera que el Espíritu Santo, que ha guiado a la Iglesia desde Pentecostés;( himno de las vísperas de Pentecostés) suplirá las deficiencias, en este sentido, en el transcurso de este diálogo  teológico; es por esto que en cuanto a su participación en el Movimiento ecuménico la Iglesia Ortodoxa no se apoya, únicamente en los esfuerzos humanos de aquellos que promueven el diálogo; si no de igual modo en la protección del Espíritu Santo, y, en la gracia del Señor, que ruega para que todos sean uno, Jn 17,21
9.     Los actuales diálogos teológicos bilaterales, anunciados por las Conferencias Pan ortodoxas, son expresión unánime de las Santísimas Iglesias Ortodoxas locales; que tienen el deber de participar activamente, y de continuar con su desarrollo; esto con el  fin de no poner obstáculo, al testimonio unánime para gloria de Dios Trino. En el caso en el que una Iglesia local decide no designar delegados, para unos Diálogos, o para una asamblea concreta; si esta decisión no es tomada por la jerarquía  Pan ortodoxa, el diálogo proseguirá, la abstención de una Iglesia local, tiene que producirse antes de la apertura del diálogo con la Iglesia en cuestión; hacer el objeto de una discusión en el seno de la misión ortodoxa voluntaria en el diálogo, queda por mostrar la solidaridad y la Unidad de la Iglesia Ortodoxa

10.          Los problemas que surgirán en el curso de las discusiones teológicas, y, de las comisiones mixtas no justifican, por si mismas, la ruptura unilateral del diálogo, o la suspensión por parte de una Iglesia Ortodoxa local. Se debe evitar que una Iglesia no se retire del dialogo, en detrimento de los esfuerzos hechos por la jerarquía, inter ortodoxa, para restablecer la representatividad de todos;  en el seno de la comisión teológica ortodoxa voluntaria en este dialogo, si una o varias Iglesias ortodoxas rehúsan participar, en  las comisiones teológicas, por razones teológica, morales, eclesiológicas o canónicas, deberán comunicarlo por escrito,  a su respectivo Patriarca ecuménico, y a todas las Iglesias Ortodoxas, según el orden  pan ortodoxo establecido. Durante la consulta pan ortodoxa, el Patriarca ortodoxo buscara el consenso de las demás Iglesias sobre lo que es conveniente  hacer, incluida la posibilidad de un nuevo examen sobre puntos teológicos concretos, en los que sería indispensable la unanimidad.

11.          La metodología seguida en el desarrollo de los diálogos teológicos, en vistas a encontrar una solución a las diferencias teológicas heredadas del pasado, o aquellas que han podido surgir recientemente; buscando los elementos comunes de la fe cristiana. Ello presupone igualmente la puesta a punto del Carisma de la Iglesia en el desarrollo de los diferentes diálogos. En los que no se ha conseguido superar una divergencia teológica concreta; el dialogo puede proseguir una vez se haya hecho constar el desacuerdo sobre la cuestión teológica concreta, constatando el mismo, e informando a todas las Iglesias Ortodoxas locales, en vistas a tomar medidas para su solución

12.          Es evidente que en el curso los diálogos teológicos, la línea a seguir por todos es la misma; el restablecimiento de la Unidad en la Verdad, la Fe, y el Amor. Es preciso sin embargo que las diferencias teológicas  y, eclesiológicas permitan algún tipo de jerarquización, en cuanto a las dificultades que se presenten; de acuerdo al punto de vista de la jerarquía pan ortodoxa, la especificación los  problemas leídos en cada dialogo bilateral, presuponen una diferenciación en la medida a seguir en cada caso; pero una diferenciación que es la misma al fin para  todos los diálogos

13.         A pesar de este esfuerzo de coordinación en las tareas de las distintas comisiones teológicas,  inter ortodoxas.  Es preciso que en caso de necesidad de algo más concreto que la unidad ontológica indisoluble de la Iglesia Ortodoxa. Deberá ser revelado(clarificado), y, manifestado del mismo modo; en el cuadro, de  cada uno de los diálogos

14.          La Conclusión de todo dialogo teológico proclamado oficialmente corresponde en último término a la comisión mixta designada ese efecto. El presidente de la Comisión inter ortodoxa,  envía un informe al Patriarca ecuménico, el cual  en conformidad con los primados de las Iglesias Ortodoxas locales; anuncia la clausura  del dialogo; ningún dialogo está considerado como finalizado, hasta que no lo declare terminado la comisión Pan Ortodoxa

15.          La decisión pan ortodoxa en el caso de un dialogo teológico se acabaría con éxito,  de restablecer se la comunión eclesial se debe poder ahondar en la unanimidad de todas las Iglesias ortodoxas locales

16.          Uno de los principales órganos del Movimiento ecuménico contemporáneo es el Consejo de las Iglesias, COE, algunas Iglesias Ortodoxas, han sido miembros fundadores del mismo; y, por ello todas las Iglesias Ortodoxas locales son consideradas como miembros, el COE, en cuanto que organismo inter cristiano se organiza, del mismo modo que otros organismos inter cristianos e inter regionales, como la conferencia de las Iglesias europeas KEK; el Consejo de Medio Oriente; si bien no agrupan a todas las Iglesias y confesiones cristianas cumplen una misión fundamental en la promoción de la Unidad del mundo cristiano. Las Iglesias ortodoxas de Georgia y de Bulgaria se retiraron del COE, la primera en 1997, la segunda en 1998; porque tenían  distinta opiniones distintas sobre el modo de actuar del COE, y de esta forma no participaban, en las actividades inter cristianas propuestas por el COE; y, por otros organismos intercristianos

17.          Las Iglesias ortodoxas locales, miembros del COE; participan completamente, y de igual modo de, en el organismo del Consejo ecuménico de las Iglesias, y, ponen  todos sus medios al testimonio de la verdad, y, la promoción de la Unidad entre los cristianos.  La Iglesia Ortodoxa acoge favorablemente la decisión del COE de responder a su demanda concerniente  a la constitución de una comisión especial para la participación ortodoxa en el COE; conforme al mandato de la Conferencia ortodoxa de Tesalónica (1998). Los criterios fijados por la comisión especial los cuales han sido propuestos por los ortodoxos, y aceptados por La COE  trajeron a la constitución de un comité permanente de colaboración permanente y de consenso, donde han sido incorporados los estatutos y el reglamento interior de La COE

18.          La Iglesia Ortodoxa fiel a su eclesiología ha identificado su estructura interna a las enseñanzas de la primitiva Iglesia su participación en el COE no acepta de ningún modo la idea de la igualdad de las confesiones y no puede concebir la unidad de la Iglesia como un compromiso interconfesional. Dentro de este espíritu la unidad búsqueda en la COE no puede ser únicamente resultado de acuerdos teológicos, sí no la unidad en la fe de la Iglesia ortodoxa, tal como ha sido vivida y preservada misteriosamente en la Iglesia

19.          Las Iglesias ortodoxas, miembros del COE; tienen como condición sine qua non, para su participación en el mismo, el respeto al artículo base de su Constitución, según el cual, sólo las Iglesias que reconozcan al Señor Jesús como Dios y Salvador, según La Escritura, y crean en la Trinidad, Dios, el Hijo, el Espíritu Santo, según del Símbolo de Nicea, pueden ser miembros. Están íntimamente convencidas de que los presupuestos eclesiológicos contenidos en la declaración de Toronto (1950) titulado, “La Iglesia, Las Iglesias y el Consejo ecuménico de Las Iglesias” son de gran importancia para la participación como auditor de  los ortodoxos en dicho Consejo. Después de esto ha quedado claro que el COE, no es una súper  Iglesia, y que no pueda transformarse en tal. La condición para seguir en el Consejo ecuménico de las Iglesias, no es para negociar la unión de las Iglesias, que no pueden hacer por si mismas según su propia iniciativa; sí no más bien de crear un contacto vivo entre las Iglesias, y estimular el estudio y la discusión de los problemas relativos a la Unidad de los cristianos. Reunión de Toronto, p. 1, p 2

20.          Las perspectivas del dialogo teológico con la Iglesia Ortodoxa y las otras Iglesias y confesiones cristianas están siempre apoyados en la base de los criterios canónicos de la Constitución eclesiástica ya constituida Canon 7 del II y 95 de Quinto, y sextos Concilios ecuménicos)

21.          La Iglesia Ortodoxa desea reforzar la obra de Fe y Constitución, y sigue con vivo interés las aportaciones de esta, desde su inicio  hasta el presente; valora positivamente los trabajos teológicos de la misma, como la estimable contribución de los teólogos ortodoxos, los cuales son parte importante en el movimiento ecuménico en vistas a la aproximación de las Iglesias, toda vez que la Iglesia ortodoxa, guarda y custodia los puntos capitales que enlazan Fe y Orden

22.          La Iglesia ortodoxa juzga condenable toda tentativa de división de las Iglesias de parte de personas o grupos bajo el pretexto  de una defensa de la ortodoxia, como testimonio de la vida. Así como lo demuestra toda la vida de la Iglesia ortodoxa la preservación de la fe ortodoxa pura es salvaguardada sólo por el sistema conciliar, que, desde hace tiempo en el seno de la Iglesia, constituye el último juez designado y en materia de fe. La Iglesia ortodoxa tiene una conciencia comunitaria de la necesidad del dialogo teológico inter cristiano que debe ir acompañado del testimonio en el  mundo  y con las acciones que muestran la alegría inefable del Evangelio 1Pe 1, 
8. Excluyendo todo acto de proselitismo o de otra acción de antagonismo confesional provocativo. En este punto la Iglesia ortodoxa considera muy importante que todos los cristianos de buena voluntad, basándose en los principios fundamentales y comunes de nuestra fe tratan de dar una respuesta rápida y solidaria, basada en el modelo ideal por excelencia del nuevo hombre en Cristo, a los problemas espinosos que nos pone el mundo de hoy.

23.          La Iglesia ortodoxa es consciente del hecho que el movimiento para la restauración de la Unidad  Cristianos toma formas nuevas para responder a situaciones nuevas y hacer frente a los desafíos nuevos del mundo actual. Es indispensable que la Iglesia ortodoxa continúe aportando su testimonio al mundo cristiano dividido teniendo como base la tradición apostólica y teniendo como base su fe.

Oramos para que los cristianos obrando juntos, aceleren el día en que el Señor colmara la espera de las Iglesias ortodoxas, un solo rebaño un solo pastor Jn 10,16

Nota
He traducido; lo que literalmente sería, la antigua Iglesia, por la Iglesia  primitiva
Sin embargo y aunque pienso que “Iglesias ortodoxas locales”; pueda referirse a las Iglesias auto cefalas, al no estar segura, lo he dejado como esta
COE, Consejo ecuménico de las Iglesias, tengo mis dudas, si será el CMI, pero ante la duda, lo dejo como COE

Coruña 8 de junio de 2016


Comunicar la felicidad y la paz de Dios



Los cristianos no importa la Iglesia a la que  pertenezcamos estamos en el mundo, para ser testigos del Amor de Dios,  y, eso tenemos que mostrarlo amándonos nosotros, no andando a la greña, insultándonos, porque todos somos hermanos, hemos recibido el mismo bautismo, llamamos a Dios Padre, confesamos el Credo


Todos los cristianos, no importa apellido, somos hijos de Dios, y, por ello hemos de estar felices, y comunicar lo al mundo

Pero de donde nos puede venir la ayuda, para superar viejos prejuicios, viejas persecuciones que en un país o en otro, nos hemos hecho mutuamente; de Dios, porque sólo Él es nuestra fuerza.

Dios es nuestra fuerza

viernes, 10 de junio de 2016

Sólo Jesús calma nuestra Sed

Sólo Jesús calma nuestra sed

A veces escuchando hablar a cristianos no católicos, se les ve un profundo amor a la Biblia, lo que es maravilloso, un Don de Dios, pero  hay algo, no en todos, y, es que parece no digo que lo sea, una forma de idolatría, confiesan que para ellos  la Biblia lo es todo, que no podrían vivir sin ella, más que La Palabra de Dios, que cualquier cristiano sabe no puede encerrarse en unas páginas, por más que sí, se pueda, y, lo haga manifestarse por ese medio, da la impresión de que para ellos la Biblia es Dios, cuando es sólo un medio

Los católicos no suelen tener, no solemos tener este problema con la Biblia, algunos porque no la tocan, si con otras devociones, como el Rosario, devociones, y, aquí sucede lo mismo
Él Único imprescindible, porque sólo Él nos da respuesta, sólo Él nos lleva a Dios, es Jesús de Nazareth; todo lo que lleve a Él, todo lo que nos ayude a oírlo es bueno, lo que no, es algo que no es malo pero si perdida de tiempo

Sólo Jesús calma nuestra sed, y, ahora sí, podemos ir a la Biblia,  y debemos ir a oírlo; y los católicos  además de la Biblia rezar el Rosario, que por cierto es oración bíblica, con base en la Biblia,  etc., pero la meta, siempre el Padre, el Camino siempre Jesús, con las Velas del Viento del Espíritu Santo
Porque si decía que a veces parece que algunos cristianos no católicos idolatran el Libro, también he de decir lo mismo como católica del Rosario, o la devoción a algunos Bienaventurados o la misma Madre, por parte de no pocos católicos